La vida hay que tomársela con humor, disfrutarla y ser feliz, pero eso no significa comportarse de una forma totalmente irresponsable. ¿Eres tú una de esas personas que no saben tomarse nada con seriedad?
Mayoría de respuestas “a”
Tu problema es el contrario, te lo tomas todo tan en serio que haces montañas de un grano de arena. Te obsesiona el orden, la salud, el dinero, la vejez...
¿Hay algo que no te preocupe? Relájate un poco y disfruta de la vida, diviértete, sal con tus amigos y date algún capricho. Está bien que tengas tus costumbres y principios y que te ocupes de tu pareja y familia, pero si no das un margen a la improvisación acabarás consiguiendo aburrir a los demás y aburrirte tú misma.
Mayoría de respuestas “b”
Responsable pero sin obsesionarte, te tomas en serio las cosas importantes y sabes pasar por alto lo demás. Estás en el punto justo para sacar partido a todo sin miedo y a que tu presente o tu futuro esté en manos del azar.
No cambies, te conviene ser consciente de que hay cosas que con la edad se valoran de otro modo. Con la experiencia y la responsabilidad puedes permitirte el lujo de no tomarte todo en serio, así la vida todavía te dará muchas sorpresas.
Mayoría de respuestas “c”
No te tomas nada en serio; ni tu vida, ni los quebraderos de cabeza que puedes dar a todo el mundo. Si tus padres se quejan y te preguntan ¿cuándo vas a sentar la cabeza? es porque realmente te has quedado en la adolescencia.
Te convendría ser algo más responsable, tomarte en serio las cosas importantes. Con muy poco que te esforzases, tu familia te podría agradecer haber resuelto el mayor de sus problemas: pasarse la vida pensando en ti y tus apuros.