"Perdí a mi marido con 24 años y tuve que volver a empezar"

A pesar de la trágica muerte de su marido, Cady Lewis se apoya en su fe para hacer frente a su incierto futuro.

Lo más popular

El fatídico viaje a Carolina del Norte en mayo de 2013 de Jordan Lewis y su novia Cady Kendall, iba demasiado bien. Sus citas médicas en la ciudad tenían buenas noticias y los resultados de sus pruebas iban confirmando que Jordan estaba curado del cáncer de sinus que padecía.

Sin embargo, en las pruebas les dieron un golpe devastador: habían detectado pequeños tumores en sus pulmones. Mientras el oncólogo les iba dando los terribles detalles, Cady se levantó y susurró al oído de Jordan: "Me voy a casar contigo y te acompañaré en este camino como tu esposa".

Publicidad

Cuando ella rememora aquellos momentos, cuenta que era como un sueño: "no recuerdo pensarlo, simplemente me levanté y escuché salir las palabras de mi boca. No hay había nada que decidir. Era algo que tenía que hacer para estar a su lado".

4 semanas después se casaron y Cady se convirtió en su esposa para luchar a su lado los 9 meses siguientes.

Más que compañeros de universidad

Jordan y Cady se conocieron durante su tercer año en la Oral Roberts University en Tulsa, Oklahoma. Jordan era muy conocido en el campus como un chico de gran corazón y carácter amable. Cady había oído hablar de él pero nunca le habían presentado a aquel chico tan popular. Cuando sus amigos le preguntaron si iría a una de las fiestas que se organizaban al volver a casa tras las vacaciones de Navidad a las que no le apetecía asistir, ella bromeó "sólo iré si me acompaña Jordan Lewis" pensando que así se libraría de ir. Para su sorpresa, Jordan la llamó unos días más tarde y le pidió que se vieran en la puerta de su edificio.

Lo más popular

Era el mes de enero y el aire era gélido. Se miraron el uno al otro a través de la mucha ropa de abrigo que llevaban y Cady adivinó lo que Jordan iba a preguntarle y decidió que le daría un abrazo antes de decirle nada. Como ella sabía que era un chico tímido, lo que aumentaba su gran encanto, no quería hacerle sentir violento o vulnerable. Aquella fue la primera vez de muchas otras en las que ella le ayudaría.

La noche del baile de bienvenida lo pasaron juntos en la azotea del Hotel Mayo viendo las luces de la ciudad y este se convirtió en un lugar de celebración al que volverían muchas veces juntos para celebrar su amor. Siguieron saliendo durante el resto del semestre pero siendo conscientes de que en verano tendrían que separarse para atender sus compromisos estudiantiles(Jordan viajaba a Tanzania y Cady a Búfalo para hacer unas prácticas).

Sin embargo, Cady no pudo evitar enamorarse de Jordan durante las semanas previas a su despedida. Él viajaba a unos campamentos en Tanzania que requerían una dura preparación física no apta para cualquiera. Ella era voluntaria en el equipo de entrenamiento y pasó muchas noches ayudando a Jordan a prepararse física y emocionalmente. "Yo ya conocía todo de él, pero seguía sorprendiéndome con la clase de hombre que era. Era el más fuerte y la mejor persona de aquel equipo" afirma Cady.

Jordan Lewis y Cady Kendall en el baile de la universidad.

Dificultades y esperanza

Así, Jordan se fue a Tanzania y Cady a Búfalo. Sabían que no
sabrían nada el uno del otro durante un mes, pero Cady no se quitaba a Jordan de la cabeza. Se preguntaba qué pasaría cuando él volviera de África y si la atracción y momentos especiales que habían pasado juntos seguirían ahí a su regreso. Para su alegría, cuando Jordan volvió, le mandó un mensaje preguntándole si podía llamarla. "Sí, estábamos chapados a la antigua", ríe Cady al recordarlo.

Durante ese mes, Cady todavía tenía que estar en Búfalo con
sus prácticas, pero hablaban a menudo por teléfono. Todavía eran
"solo amigos" pero deseaban volver a las clases para ver qué paso daría esa relación tan especial.

Un día, Cady recibió una llamada que lo cambiaría todo para siempre. Jordan le dijo que mientras estaba en Tanzania empezó a tener hemorragias nasales que llegaban a inundarle los ojos. Durante ese mes de llamadas, había ido a varios especialistas para dar con la causa que las provocaba. Dos días antes de su 21 cumpleaños le comunicaron que tenía un tumor en su cerebro y que la presión que ejercía sobre el nervio óptico era lo que le provocaba aquellas hemorragias. El tumor, que era maligno, tenía el tamaño de un puño de mujer y era un tipo de cáncer muy extraño más propio de hombres mayores con algún antecedente o trabajo en minería o fundición. Jordan y su familia estaban totalmente desconcertados y abrumados con el diagnóstico.

"En aquel momento supe que iba a estar a su lado todo el tiempo necesario.​"

Publicidad

Jordan le dijo a Cady que iba a vender todas sus pertenencias y dejar su apartamento en Tulsa ese otoño. Volvería a su casa, a Raleigh, en Carolina del Norte, para estar con su familia y comenzar un agresivo tratamiento de radio dos veces al día y quimioterapia una vez a la semana.

Cuando colgó el teléfono, Cady se sintió perdida. No sabía cómo seguir adelante. "Recuerdo que fui a buscar a mi tutora en la residencia y le conté lo que había pasado" cuenta Cady.

Mi tutora sólo me dijo: "Cady, puedes hacer dos cosas: puedes actuar guiada por el amor o puedes actuar por miedo" . En ese momento supe que estaba enamorada de él y que le seguiría a cualquier parte.

Lo más popular

Durante los siguientes seis meses, Jordan y Cady se escribían a menudo mensajes de apoyo lo que consolidó su amistad. Solo podían hablar una vez por semana que era lo que las cuerdas vocales de Jordan le permitían tras recibir el duro tratamiento. El 22 de diciembre de 2011 y tras 6 meses de tratamiento, Jordan recibió la noticia de que estaba curado. Regresó a la universidad y se graduó con honores.

Así, Cady y Jordan pudieron volver juntos al sitio donde comenzó todo y un año después de su primera cita, volvieron al Hotel Mayo como reina y rey del baile.

Estuvieron en la misma azotea con vistas a la ciudad. "Lo miré y le dije: '¿Puedes creer esto? ¿Puedes creer todo lo que hemos pasado y aquí estamos en el mismo lugar que estábamos hace un año,has ganado al cáncer y te has graduado" recuerda Cady.

"Y nos sentamos allí en silencio de nuevo, con la incertidumbre de lo que podría suceder durante el siguiente año." Esa misma noche, en la cima de una colina cercana al campus, Jordan pidió Cady que fuera su novia.

Jordan Lewis pidiéndole a Cady Kendall que se case con él.

La lucha

Durante el siguiente año y medio, Cady y Jordan vivieron felices y enamorados libres de la enfermedad. En mayo de 2013, planearon una
visita larga a la familia de Jordan y hacer de paso sus revisiones médicas. En aquel viaje, cuando les dieron las malas noticias sobre los tumores en los pulmones, sorprendentemente Cady se mostró muy
calmada.

"Fue como sentir que estaba predestinada a aquello, a estar con Jordan y luchar a su lado" dijo. "Pero al mismo tiempo, era aterrador porque la única persona que amas más que nada en el mundo iba a pasar por un sufrimiento extremo y eso me atemorizaba".

Se casaron 4 semanas después, en una ceremonia rodeada del amor y cariño de todos los que les rodeaban, que no sólo creían en la
recuperación de Jordan si no en el amor de dos jóvenes que habían decidido luchar contra viento y marea.

Todos sus vecinos colaboraron cocinando para el banquete y unos amigos les cedieron en sitio donde celebrar la boda y su noche de bodas la pasaron en una suite del Hotel Mayo, donde vieron el atardecer por tercera vez juntos desde que se conocían, esta vez como matrimonio.

Jordan y Cady Lewis durante su boda en junio de 2013.

Cuando el cáncer volvió, Casy y Jordan estaban preparados. No porque lo esperasen si no porque ellos eran luchadores natos. Se aferraron a su fe y no aceptaron en ningún momento la idea de la muerte, incluso cuando la situación se ponía cada vez peor.

Llegó el día en el que el cáncer se había extendido por todo el cuerpo de Jordan y les comunicaron que Jordan perdería la visión en una semana. Esa noche, Jordan y Cady colocaron una gran televisión en su dormitorio como gesto de perseverancia. Jordan escribió en su blog: "La ceguera no es una opción. La muerte no es una opción. Voy a vivir una vida larga próspera con una visión perfecta. Escribo esto como un llamado a las armas. O pido que recéis por mí y tengáis fe."

Cady habla de su lucha como si fueran una sola persona, cada uno luchando la mitad de la misma batalla. Él luchaba contra lo físico y ella contra la parte emocional, completamente entregados a la supervivencia de Jordan.

"Nadie sabe que mi marido es el hombre más fuerte del mundo. Nadie se da cuenta de que mide más de 1,80. La gente solo ve que va en silla de ruedas​".​

Publicidad

Cady viajó con Jordan por todo el país debido a su tratamiento, le compró una silla de ruedas y no pudo evitar romper a llorar en un baño cuando él tuvo que usarla la primera vez en público. Después de empujar la silla hasta una mesa especial para gente con minusvalía en un restaurante durante su viaje de Raleigh a Tulsa, ella recuerda que pensó: "Nadie sabe que mi marido es el hombre más fuerte del mundo. Nadie se da cuenta que mide más de 1,80. La gente sólo ve que va en silla de ruedas".

Las semanas que siguieron al segundo diagnóstico de Jordan fueron felices para la pareja ya que se centraron en rememorar los buenos momentos de los tres años juntos. Tumbados juntos en la cama del hospital, recordaban toda la felicidad vivida y dejaban a un lado lo triste. Así, el 20 de marzo de 2014, Jordan murió a los 23 años. Él tomó su último aliento de vida con los labios de Cady pegados a los suyos y antes de irse susurró "Jesús" como una última oración que unió el último beso que se dieron. De sus nueve meses de matrimonio, ella pasó los tres últimos cogiendo su mano en la cama del hospital.

Lo más popular

Tiempo más tarde, ella escribió en su blog: "cada momento vivido juntos era tan rico en amor y vida que parecía que lleváramos casados 75 años. Dios me permitió estar casada con Jordan casi nueve meses y aunque no ha sido suficiente para mí, sé que ha sido un amor profundo y puro como el que más aunque no haya durado 75 años. Yo ya he vivido mi sueño, aunque ha sido de una manera diferente de lo que esperaba".

Construyendo una nueva vida

A los 25 años, Cady se considera un espíritu anciano, ha vivido ya lo que la mayoría de las personas viven con 70 o 80 años. Ella ha caminado sola y desesperada. "Después de perder a Jordan, sentí que tenía que reconstruir mi vida por completo", dijo. "Todavía estoy descubriendo mis nuevos sueños sin Jordan. Es como si tuviera que aprender a soñar otra vez porque Jordan era mi sueño hecho realidad". Ella aceptó que ir hacia lo desconocido siempre es difícil para cualquier persona. Y que hay muchas mujeres que tras pasar toda la vida con sus parejas, han tenido que aprender a vivir sin ellas mientras que ella todavía tiene toda su vida por delante.

A pesar de la abrumadora tristeza, Cady ha encontrado su salvación y no lo ha hecho sola. "Siento que soy una privilegiada por haber contado con el amor reparador de otras personas que han pasado por lo mismo". "Contrasta con lo que se supone que una mujer viuda debe sentir". Ella espera poder hacer lo mismo ayudando a otros que han sufrido una pérdida parecida a la suya. Ella comparte con los demás la fuerza y coraje que tuvo Jordan siempre que puede. "Jordan me enseñó que ser fuerte puede significar ser dulce y delicado también".

"Me sentí como si tuviera que reconstruir por completo mi vida. Tengo que aprender a soñar otra vez porque Jordan fue mi sueño hecho realidad"

Un año y medio después, Cady está empezando a mirar con esperanza el futuro: incluso está quedando con uno de los amigos de Jordan, una persona que comparte su dolor, en lugar de separase de ella y fortalece su amistad. Cady ha encontrado a alguien que sabe lo perdida que ha estado. "Por eso estoy quedando con alguien tan cercano a Jordan", afirma Cady". "No nos preguntamos cómo vamos a compartir los recuerdos de Jordan en el futuro, ya que él guarda con el mismo cariño el recuerdo de Jordan".

Jordan and Cady as newlyweds.
De: GoodHousekeeping
More from Diez Minutos: