"Mi mejor amiga me robó el nombre que tenía pensado para mi bebé"

Una amistad que finaliza por un nombre.

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"Mi mejor amiga me robó el nombre que tenía pensado para mi bebé y después dejó de hablarme", relata la protagonista de esta historia. Un nombre acabó con una amistad que parecía sólida y verdadera. ¿Quieres saber qué ocurrió? La protagonista nos relata en primera persona sus sentimientos mientras es pregunta: "¿Sería algo más que un simple nombre para ella? Nunca lo sabré".

La familia de Jessica era muy cercana a la mía, pasábamos las vacaciones juntas muy habitualmente y mi hermana y yo llamábamos a sus padres "nuestros padrinos". Los primeros 30 años de nuestra vida los pasamos juntas en una amistad perfecta y feliz, y yo daba por hecho que así sería siempre.

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Jessica era 11 años más joven que yo. Cuando me casé, obviamente estuvo en mi boda. Cuando llegó la hora de tener niños, nos organizamos baby showers la una a la otra y nos asegurábamos de cuidar la amistad que habíamos forjado. Asistimos al nacimiento de nuestros bebés, adorando efusivamente a la nueva generación de tres en total que llevaba nuestra profunda relación.

Ambas familias estábamos entusiasmadas con la noticia de que Jessica estaba embarazada de un segundo bebé, una niña. Yo ya tenía tres hijas y mi hermana una, por lo que era una emoción enorme darle la bienvenida a otra chica más.

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Un día recibí un mensaje de mi hermana que decía "¿te has enterado del nombre que le quiere poner Jessica a su hija?"

"No, ¿cuál?", respondí.

Resulta que Jessica había decidido llamar a su hija por el mismo nombre que había escogido yo para la mía: Elsie. Ese nombre es muy especial para mí. Lo había elegido tiempo atrás, incluso antes de concebirla, porque la primera vez que lo vi fue en un libro muy especial y me encantó desde el primer momento. Lo elegí porque era un nombre judío bastante inusual en aquella época y supe que nadie más se llamaría así (aunque más tarde se volvió bastante popular).

Me molestó mucho. ¿Por qué tenía que hacer eso? De todos los nombres que hay para elegir, ¿por qué tenía que coger un nombre que era especial para mí? Y si quería ese nombre también para su hija, al menos podría preguntarme si me parecía bien, aunque fuera sólo por respeto.

Estuve dándole vueltas al tema durante un mes. Dudando entre si debía decirle algo al respecto o no. Lo comenté con mi madre y mi hermana y decidimos que era completamente normal enviarle un correo a Jessica explicándole cómo me sentía.

Era importante transmitir mi mensaje con palabras amables y cariñosas, así que me tomé mi tiempo escribiéndolo, hasta que sentí que estaba todo bien expresado. Le dije a Jessica que me sentía un poco mal por el hecho de que hubiera elegido el mismo nombre que yo y que me hubiera gustado que me lo comentara y lo habláramos las dos, al fin y al cabo teníamos la confianza suficiente para hacerlo. Mi intención con el mensaje era simplemente compartir mis sentimientos con ella y desahogarme para no pasarme el resto de mi vida resentida cada vez que viera a Jessica con su hija Elsie.

La respuesta de Jessica me sorprendió, porque respondió con agresividad y a la defensiva. Su enfado hacia mí era palpable en las palabras. No entendió mi mensaje para nada. No entendió mis sentimientos ni opiniones al respecto y se lo tomó algo así como "vamos a hablar del tema y pasar página" y luego, sin más, se olvidó del asunto.

Esto ocurrió hace tres años, y nadie de mi familia, incluida yo, hemos contactado con ella desde entonces. La invitamos a hacer nuestro evento anual de recogida de calabazas y "estaba ocupada". La invitamos a celebrar las navidades con nosotros, cosa que hacíamos desde niñas y "ya tenía planes".

He releído el email que le escribí un millón de veces a lo largo de los años para ver si había algo que le hubiera podido molestar. Pero sigo pensando que, al fin y al cabo, sólo era un nombre y puede que si lo hubiéramos hablado yo habría acabado cediéndoselo a ella. Pero tomé la decisión de escribirle aquel correo porque muchas veces nos enfadamos con personas o algunas situaciones y no decimos nada, y eso acarrea mucho resentimiento. Yo lo único que quería era estar por encima de eso y ser una persona abierta al diálogo. Sólo quise enviarle un mensaje en el que se vieran reflejados mis sentimientos. No me gusta guardarme lo que siento dentro.

¿No debería ser así siempre? Deberíamos poder expresarnos ante nuestros familiares y amigos siempre que sea con respeto y cariño. Por culpa de esto, he perdido una amistad increíble y una relación estrecha y duradera con una familia entera. Aunque, por otro lado, pienso que si nuestra amistad se rompió por un simple nombre no debía de ser tan fuerte.

He estado reflexionando mucho acerca de la amistad y el perdón desde que ocurrió todo aquello. He reflexionado acerca de lo que significa poder amar y perdonar a las personas por sus errores, ya sean errores leves por un lapsus de juicio o una discusión grande en la que lo que está bien y mal para cada persona son cosas completamente diferentes.

¿Por qué es tan fácil sacar a alguien de tu vida cuando antes representaba algo valioso e irrepetible?

A veces las relaciones se rompen con el paso del tiempo. Tomamos caminos distintos y nos relacionamos con tipos de personas distintas en cada década de nuestra vida. Yo recomiendo echar un vistazo en nuestro interior, conocernos a nosotros mismos de una forma más precisa y reflexionar sobre las relaciones que nos rodean, esto ayuda a saber si merece la pena acabar con una amistad de una forma tan rápida. En mi caso, puede que fuera algo más que un nombre, pero nunca lo sabré.

Vía: www.womansday.com

* Name has been changed.

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