Cómo usar bien el aire acondicionado

Las altas temperaturas que hay en verano, en ocasiones insoportables, hacen del aire acondicionado un aliado.

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Puede parecer mentira, pero hay personas que prefieren soportar más grados en el ambiente que tener que sufrir los efectos del aire acondicionado. Otras, quizá la mayoría, optan por una zona más fresca gracias a estos aparatos, ya que un ambiente en torno a los 23 grados es más agradable teniendo en cuenta que en la calle se respiran 35.

"En cuanto llego a una habitación con aire acondicionado, empiezo a toser". Con esta frase se escudan los del primer grupo, y tienen razón, ya que estos aparatos también proporcionan una notable sequedad.

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Airea primero la zonaDebe quedar claro que la causa de esta sequedad ambiental es que un aire acondicionado no es un ventilador, más bien lo contrario. De hecho, para que se noten los efectos con el menor gasto posible, el recinto donde va a funcionar debe permanecer cerrado.

Antes de encenderlo, tenemos que estar seguros de que la zona ha sido aireada adecuadamente y no existe polvo u otras sustancias irritantes que pueden provocar alergias.

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Respira por la narizSobre todo cuando hace calor, respirar por la boca es una mala costumbre de mucha personas. Hay que hacerlo a través de la nariz, ya que está preparada para filtrar el aire y limpiarlo de sustancias extrañas.

Revisión y mantenimiento

No hay que abusar del aire acondicionado, dicen los expertos, por eso lo adecuado es mantener la temperatura entre los 22 y los 24 grados con una humedad relativa que supere el 50 por 100, ya que a mayor humedad, mayor comodidad respiratoria. Si fuera necesario, puedes utilizar un humidificador. Es conveniente hacer revisiones periódicas tanto de los conductos como de los aparatos para evitar acumulación de sustancias tóxicas. No fumes en estas zonas.

Cinco efectos negativos

Los problemas que más se citan a raíz del uso de aires acondicionados en hogares o centros de trabajo son la sequedad de las mucosas, los catarros, la faringitis y la tos. Hay una quinta consecuencia, aparentemente ajena, pero frecuente. Se trata de las contracturas musculares, achacadas a corrientes de aire. Hay que evitar los cambios bruscos de temperatura, pues la sensación grata inicial se puede volver en contra.