El mejor método para ahorrar

¿Eres realmente consciente de lo que gastas? ¿Te cuesta organizarte con la economía doméstica? Este año, ahorra sí o sí. Te contamos cómo.

Crees que es imposible ahorrar? Te prometemos que aprenderás con esta herramienta que te ayudará a administrar tus cuentas y reflexionar sobre tus hábitos. Empieza 2014 manteniendo a raya el gasto familiar.
Las cuentas claras a principio de mes
¿No sabes cómo empezar? Muy sencillo, determina cuáles son tus ingresos y tus gastos fijos. La diferencia entre ambos te permitirá saber con qué dinero cuentas para pasar el mes.
A la hora de apuntar los ingresos, ¿recibes tu sueldo o cobras el paro la primera semana de mes? ¿Trabajas por cuenta propia? Apunta una cantidad orientativa en función de tu último sueldo.

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Respecto a los gastos, apunta los fijos (redondea las cifras a números enteros para facilitar los cálculos). Dentro de los fijos están, por un lado, los invariables (hipoteca, colegio, alquiler...) y los estimados (gas, agua, móvil...). Para calcular los gastos estimados, básate en facturas previas y haz la media.
La diferencia entre ingresos y gastos será tu monedero, lo que tienes para ir tirando durante todo el mes.
Marca tu objetivo mensual
Cada vez que empieces un mes, márcate uno o varios objetivos, como ahorrar para hacer ese viaje que tanta ilusión te produce. Piensa en pequeños gestos diarios que podrían ayudarte a corregir tus excesos y cumplir tu objetivo, como salir menos de noche o llevar el “tupper” al trabajo.

Lo más popular

Establece una cifra estimada de ahorro en función de tus objetivos.
Diario semanal de gastos
Después, no dejes de trabajar semana a semana para conseguirlo apuntando el importe y el concepto de tus compras diarias. Es la tarea que requiere más constancia.
Desglosa tus gastos por Supervivencia (los imprescindibles como alimentación o transporte), Ocio y Vicio (restaurante, tabaco, cosméticos o ropa); Cultura (discos, cine o prensa) y Extras (regalos, reparaciones, etc.).
Una evaluación cada fin de mes
Al finalizar cada mes, suma los gastos y repasa tus objetivos y promesas. Reflexiona con honestidad. ¿Has cumplido tus promesas? Compara la previsión inicial de ahorro con el ahorro real. Si no logras alcanzarla quizá seas demasiado ambiciosa.