Megan Maxwell y el capítulo 11 de su relato erótico

Tras el cambio de equipo solicitado por Víctor, Alicia se adapta perfectamente a la nueva situación y su nuevo jefe está encantado con ella.

More From Megan Maxwell y su relato 'Alégrame la vista'
13 articles
Megan MAxwell relato erótico
Megan Maxwell y el capítulo 14 de su relato erótico
megan maxwell relato erótico
Megan Maxwell y el capítulo 13 de su relato erótico
Megan Maxwell y el capítulo 12 de su relato erótico

Por suerte para mí soy todo terreno y en diez días estoy integrada en el equipo del doctor Reverte, que todo sea dicho es un cachondo en el quirófano.

Nunca había trabajado con él y ahora que lo hago ¡me encanta!

Desde el primer día Reverte me hace la vida fácil en el trabajo y aunque no quiero echarle cuentas, siento que eso a Víctor le molesta por la cara de ajo con la que nos mira cuando nos ve de buen rollito. Pero oye, a mí me da igual, él pidió el cambio ¡que apechugue con las consecuencias!

Publicidad

Muchos días el doctor Reverte al acabar la jornada de trabajo, se apunta a las copas que los compañeros nos tomamos en la cafetería de enfrente y soy consciente de lo querido y respetado que es por todos.

Una de las tardes cuando estoy terminando de rellenar el parte de incidencias para el siguiente turno, veo entrar a Víctor en el control de enfermeras y le escucho preguntar.

- ¿Ya terminas?

- Sí —afirmo sin mirarlo.

More From Megan Maxwell y su relato 'Alégrame la vista'
13 articles
Megan MAxwell relato erótico
Megan Maxwell y el capítulo 14 de su relato...
megan maxwell relato erótico
Megan Maxwell y el capítulo 13 de su relato...
Megan Maxwell y el capítulo 12 de su relato...
Megan Maxwell y el capítulo 9 de su relato erótico
Megan Maxwell y el capítulo 8 de su relato erótico

La tensión se corta en el ambiente y se mete en el cuarto de las incubadoras. Eso me relaja.

En ese instante Luisa, mi compi llega y sonriendo dice.

- Me ha dicho el doctor Reverte que te dijera que están tomando algo en la cafetería de enfrente y te esperan.

Asiento y mirando a Luisa pregunto bajando la voz.

- ¿Qué tal con el doctor Molina?

Luisa, lo mira, suspira y murmura.

- Bien. Aunque es un poquito tiquismiquis en el quirófano.

Eso me sorprende. Trabajar con Víctor siempre ha sido fácil, cuando aquella dice.

- Te dejo. Hoy doblo. Tengo que devolver a Rosa el turno que me hizo.

Aquella se aleja cuando la puerta de las incubadoras se abre y Víctor mirándome pregunta con gesto ofuscado.

- ¿No crees que irte de copas con tu superior no es muy profesional?

Incrédula lo miro.

Está visto que tiene ganas de discutir conmigo y como la víbora que soy en ocasiones, sonrío y consciente de que nadie nos escucha respondo.

- Con otros me he acostado. Eso sí que no es profesional.

Incrédulo por lo que he soltado maldice y se marcha del control de enfermeras a toda pastilla mientras yo sonrío y suspiro por mi maldad.

Una vez salgo del hospital sin dudarlo voy a la cafetería donde el doctor Reverte, junto a Marieta y algunos se toman algo. Me niego a dejar de hacer algo que para mí es inocente por mucho que le moleste al doctorcito.

Reverte que es un hombre de unos sesenta años, tipo Sean Connery, canoso, grandote y guaperas, al verme dice.

- Ya llegó la luz de mi quirófano.

Eso me hace sonreír.

¡Qué achuchable es!

Durante un buen rato hablamos y disfrutamos de un rato distendido, cuando de pronto veo que entra en la cafetería la doctora Peña.

Sin cambiar mi gesto ni dejar de sonreír sigo a lo mío, cuando aquella se sienta con nosotros y rápidamente se integra en la conversación. La miro. Llama mi atención y aunque me jorobe admitirlo, la tía es simpática y tiene una sonrisa preciosa. Relajándome estoy tras la aparición de aquella cuando aparece Víctor.

¿Pero qué hace aquel allí?

Víctor con su característica sonrisa de siempre se sienta con nosotros y yo ya no sé si reír o llorar, cuando el doctor Reverte que está a mi lado mirándome pregunta.

- ¿Tienes novio Alicia?

Boquiabierta lo miro. Todos lo miran y este aclara.

- No estoy intentando ligar con ella ¡mal pensados!

Todos sonríen. Yo la primera y al ver que espera respuesta respondo.

- No. No tengo novio.

Reverte asiente y guiñándome un ojo dice.

- Perfecto. He quedado con mi hijo Yago aquí, y me encantaría presentártelo.

La doctora Peña al escuchar aquello gesticula y cuchichea.

- Alto, guapo, piloto de aviones. Yago es un bombón ¡Ya lo verás!

- Ay mi niña… que de esta la casamos —suelta Marieta.

Eso me hace sonreír y sin mirar a Víctor que bebe de su cerveza, digo mirando a Reverte.

- Te agradezco el detalle pero prefiero que se lo presentes a otra.

Reverte sonríe y mirando hacia la puerta murmura.

- Como ya está aquí, de momento te lo voy a presentar a ti.

En ese instante la puerta de la cafetería se abre y ante nosotros aparece la réplica exacta de Matt Bomer.

¡Madre mía… madre mía!

Jesusitodemividamadremiaquepivónmetiemblanlaspatejasyaestemelocomoyo.

La descripción de la doctora Peña se ha quedado corta, muy corta, cuando aquella levantándose saluda encantada de la vida.

- Hola Yago, qué alegría verte por aquí.

Marieta, que es tan impresionable como yo, me mira. Yo parpadeo y cuando todos se levantan a saludar al recién llegado acercándose a mí cuchichea.

- Como digas que no a salir con este bombón, te juro por lo más sagrado que te retiro el saludo de por vida.

Me entra la risa. No lo puedo remediar y mis ojos y los de Víctor se encuentran.

Su mirada es tensa, oscura, siniestra. Siento que le molesta lo que está pasando y encantada con aquel descubrimiento sonrío con maldad.

¡Anda y que le den por donde amargan los pepinos!

Reverte presenta a su hijo y cuando llega a mí dice.

- Y ella es Alicia. La preciosa enfermera de la que te hablé el otro día.

Yago me mira.

Madreeeeeeeequesofoquinaaaaaaa.

Yo lo miró con frescura, con soltura e indiferencia y sin dejarle ver lo mucho que me impresiona, saludo con la mejor de mis sonrisas.

- Encantada de conocerte.

Yago, se acerca a mí. Woooo ¡qué bien huele!

Me da dos besos y afirma.

- El placer es mío. He escuchado tanto a mi padre hablar de ti, que al final necesitaba conocerte.

Divertida miro a Reverte y este encogiéndose de hombres indica.

- Me gusta la gente profesional y tú Alicia, lo eres. Y si a eso le sumo que eres una preciosa jovencita ¿cómo no iba a querer presentársela a mi hijo?

Sonrío. Me siento halagada y tras mirar a Víctor que está muy serio, estoy por gritarle.

¿Y ahora qué chulito?

Megan Maxwell