Megan Maxwell y el capítulo 14 de su relato erótico

Tras la inesperada aparición de Víctor en el restaurante en el que estaba cenando Alicia con Yago, la cosa se complica cuando ella pierde el conocimiento debido a un golpe en la cabeza. ¿Cómo terminará la noche?​

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Hum… ¡que agustito estoy!

Floto…

Vuelo…

Disfruto…

Beso va…

Beso viene…

Y sí… sí… sí… Yago tiene el culito como esperaba. Duro como una piedra.

¡Oh sí nene, me gusta así!

Entregada a él nos besamos, nos tentamos, disfrutamos del morbo del momento con ganas, mientras juguetea con mis pezones y gustosa lo disfruto, cuando de pronto siento otro par de manos recorrer mis piernas y otra boca besar mis muslos.

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¿O Yago tiene cuatro manos y dos bocas o qué pasa aquí?

Incrédula miro y sorprendida me quedo cuando veo a Víctor besándome la cara interna de los muslos, mientras Yago me besa el cuello con auténtica devoción.

¡Madremiaqueplacerrrrrrrrrrrrrrr!

Un gemido sale de mi boca y Víctor me mira, sonríe y sacando su lengua, la sube por la cara interna de mis muslos hasta llegar a… a…

¡Ay Dios y yo me lo quería perder!

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Jadeo…

Tiemblo…

La lengua de Víctor me vuelve loca, me trastoca, mientras Yago, me chupa los pezones y yo creo que voy a explotar.

Oh sí… ¡Oh sí!

Siento como dos titanes se esfuerzan por alegrarme la vista y hacerme disfrutar mientras mi cuerpo se abre al placer y se entrega a ellos.

Oh sí… ¡Oh sí!

Deseo que el reloj se pare y el morbo del momento dure eternamente.

Oigo mi respiración entrecortada por el placer y maldigo las veces que me he negado a hacer un trío.

¡Peropordiossssssssssssssiestoesunapasadaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!

Mi goce aumenta, mientras siento como toda yo se abre como una flor para ellos cuando Víctor, abandona mi parte más íntima, se pone frente a mí y tras darme un beso con sabor a puro sexo, murmura mirándome a los ojos.

- Tú. Yo… y él.

Sonrío, mientras Yago continúa con mis pechos, los mima, los chupa, los succiona, hasta que Víctor, tumbándose a mi lado, me hace mirarlo y Yago se tumba detrás de mí.

Uf… ¡qué morbo por Dios!

Me siento como una jugosa loncha de jamón de York en el interior de un sándwich. Víctor me muerde con delirio la boca. Juguetea con mis labios, mientras siento los besos de Yago en mi nuca. Los dos me tocan, sus manos recorren mi cuerpo y yo, simplemente me dejo hacer.

- Alicia… —susurra Víctor—. Abre los ojos y mírame.

Pero yo disfruto…

Gozo tanto que no quiero abrir los ojos. Solo quiero disfrutar… disfrutar y disfrutar.

- Alicia —insiste la voz de Yago.

Oh sí… no paréis… no paréis y cuando las manos de Víctor me abren los muslos y siento su duro, tentador y glorioso pene dispuesto a entrar en mí, sin saber porque abro los ojos y ¡Zas! ¡La realidad me come viva!

Horrorizada miro a mi alrededor y ante mí están Yago y Víctor que me miran preocupados y rápidamente soy consciente de donde estoy, qué ha pasado y que lo ocurrido solo ha sido un sueño fruto de mi desmayo.

¡Joderrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr!

Ninguno habla. Solo me miran y yo sin dudarlo vuelvo a cerrar los ojos.

¡Exijo seguir soñando!

Pero mi mente se niega y más cuando oigo a Víctor preguntar.

- ¿Alicia estás bien? ¿Necesitas que te lleve al hospital?

Aquello me hace abrir los ojos y negando respondo.

- Tranquilo. Estoy bien.

Finalmente me siento en la cama bajo la atenta mirada de aquellos que como yo, están sentados en la cama y uff… ¡lo que me entra por el cuerpo!

Mi subconsciente me traiciona. Imágenes tremendamente morbosas y muy recientes ocupan mi mente y sin poder remediarlo me río.

¿Pero por Dios en qué estoy pensando?

- No sabes cuánto me alegra verte sonreír —dice Yago—. Me has dado un susto de muerte.

Lo miro. ¡Ay pobre! y como puedo susurro.

- Lo siento…

Yago con cariño toca el óvalo de mi cara.

- Por suerte, Víctor estaba en el restaurante y me ayudó, aunque para ello tuviera que cancelar su cita.

Sorprendida lo miro.

¿Cómo que por suerte? ¿Cómo que cancelar su cita?

¡Peroquemilongalehacontadoalpobreeeeeeeeeeeee!

Voy a decir algo al respecto cuando Víctor con una candorosa sonrisa dice mirando a Yago.

- Tranquilo. Para eso estamos los amigos y compañeros. Lo importante es que Alicia esté bien. Ya cenaré otro día con esa… amiga.

Los dos sonríen. Sin lugar a dudas su lenguaje de machitos les hace entenderse sin más, cuando murmuro.

- Necesito ir al baño.

Con cuidado me levanto de la cama y por suerte no me mareo. Ninguno me suelta y cuando llego a la puerta del baño los miro e indico.

- Quiero intimidad ¿puede ser?

Ambos asienten, me sueltan, entro al baño y cierro la puerta.

Una vez fuera del campo de visión de aquellos con los que tan bien me lo estaba pasando en mi húmedo sueño erótico abro el grifo y me echo agua en la cara. Tengo que espabilarme y sobre todo, olvidarme de esa locura.

Cinco minutos después, salgo del baño. Estoy mucho mejor.

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Yago está hablando por teléfono y Víctor al verme se levanta de la cama, se acerca a mí y entregándome una bolsita de gel frío que le han dado los del restaurante dice.

- Póntelo en el chichón, te vendrá bien.

Lo sé y lo hago. Y cuando el frío me hiela hasta el alma voy a protestar cuando dice con mimo.

- Vaya golpetazo te has dado, cielo.

- Doctor Molina, no me llame así —protesto.

Víctor no se mueve de mi lado y con gesto sobrio afirma.

- A ser posible, no me cabrees más.

Lo miro. Estoy por matarlo allí mismo por su contestación, cuando Yago, cierra el móvil, se acerca a nosotros y dice mirándome.

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- Alicia, está visto que hoy no es nuestra noche.

- ¿Qué pasa? —pregunto preocupada.

- Acabo de recibir una llamada del trabajo. Un compañero ha enfermado y me necesitan con urgencia para pilotar un vuelo a Pekín.

Asiento y sin dudarlo murmuro.

- Pues ve. No te preocupes por mí.

- Yo la llevaré a su casa —afirma Víctor.

- No hace falta —protesto yo.

Pero Yago, mirando a Víctor insiste.

- Por favor, llévala, me quedaré más tranquilo si lo haces.

- Prometido —afirma Víctor sonriendo alejándose unos pasos.

Incrédula lo miro. Estoy por llamarle de todo menos bonito, cuando Yago acercándome a él dice.

- En cinco días regresaré. Prometo llamarte.

- De acuerdo —sonrío mientras sujeto el gel frío en mi chichón.

Yago y yo nos miramos. Nos vamos a besar, nuestras cabezas se acercan, cuando Víctor se mete en medio y jorobando el momentazo dice.

- Mejor bésala en la mejilla. Alicia necesita aire, no que se lo quites.

Yago, que es más bueno que un pan, sonríe, me da un casto beso en la mejilla, y tras guiñarme un ojo, sale de la habitación y se va.

Como una tonta me quedo mirando la puerta.

Mi cita se ha ido al garete y encima regreso con un chichón a casa. Consciente de ello soy cuando Víctor se acerca a mí y cuando va a agarrarme por la cintura, lo empujo como puedo y siseo.

- Ni tocarme. Ni rozarme. Llévame a casa y nada más.

Con una sonrisa aquel asiente y siento ganas de abofetearle.

¡Será imbécil!

Salimos del hotel, montamos en su bonito y caro coche y me lleva hasta mi casa en silencio. Ninguno de los dos habla.

Al llegar a mi portal, es la una y cuarto de la mañana y dice.

- De acuerdo. No te desearé tampoco buenas noches.

Asiento. No quiero sus buenas noches y salgo del coche.

Una vez entro en mi portal y oigo que el coche arranca y se va, me siento desfallecer.

¿Pero cómo ha podido acabar la noche así?

Por suerte, mis compis están dormidas y no me ven llegar con mi maxi chichón, por lo que me desnudo y me meto en la cama.

A oscuras miro el techo y sin saber por qué sonrío y cerrando los ojos pienso.

Porfavorporfavorsiesverdadqueexistesconcedemeeldeseodedormirmeycontinuarmifantasíaeróticofestivadondelahedejado.

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