​Este verano no abuses de las chanclas

El 50% de las personas tienen problemas en los pies. En estas fechas déjalos libres e hidrátalos.

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A más de la mitad de la población adulta le duelen los pies. Son dos las causas principales: que no les hacemos caso y que no utilizamos el calzado adecuado.

Un estudio del Hospital del Mar de Barcelona asegura que la mitad de los pacientes tratados allí calzaba un número menos del que le correspondía.

Muchas de las patologías consideradas menores acaban pasando factura en forma de dolor. Con una plantilla adecuada se podrían resolver estos problemas.

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Juanetes y hongos

Los juanetes son un problema doloroso, aunque muchas veces son tolerados, y quien acude a la consulta lo suele hacer por estética. Aparecen en los años previos a la menopausia. Cuando aún se es joven y cabe la posibilidad de corrección, se proponen férulas de noche.

Los hongos, sobre todo en verano, son muy frecuentes y molestos, debido al picor. Se producen en la planta de los pies y entre los dedos, y son contagiosos. Hay que secarse bien los pies cuando se lavan.

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En vacaciones, aprovecha para darles la libertad que necesitan, sobre todo si estás en la playa, pues mejorará la sudoración. Tras quitarles el salitre, es aconsejable poner crema hidratante.

Cuidado al volante: No conduzcas con chanclas

Tanto las chanclas como las sandalias se pueden deslizar de tus pies mientras conduces e incluso impedirte un buen accionado de los pedales, así que no lo hagas, y evitarás cualquier tipo de accidente. ¿Sabes, además, que podrían multarte por ello? El artículo 17 del Reglamento General de Circulación dice que el conductor debe estar en todo momento en condiciones de controlar su vehículo. Te multen o no, conducir con este calzado es imprudente.

Sobre todo en mujeres: Trastornos del pie

El calzado es uno de los factores que más influye en los trastornos del pie, sobre todo en las mujeres. De cada cien pacientes afectados del antepié, 80 son mujeres y solamente 20 son hombres. El problema de la mayoría de la gente es que no compra el zapatos para los pies, sino para los ojos, aunque después el pie se queje. Afortunadamente, en la vida diaria esto va cambiando y se puede comprobar por el uso de las zapatillas deportivas.