Psicología: madre no hay más que una

Exigente, ejemplo de equilibrio y sensatez o algo excéntrica e imprevisible, nadie duda de que quieres lo mejor para ellos, aunque ten en cuenta que tu estilo tendrá mucho que ver con su personalidad.

Madre perfeccionista. Disciplinada, pendiente del más mínimo detalle, exigente y a veces un poco dura para educar a tus hijos. Como siempre ha exigido demasiado de sí misma, es probable que ahora también se lo exija a ellos, pero en el fondo no le falta sensibilidad.

Madre equilibrada. Serena y siempre dispuesta a escuchar, a razonar con argumentos y a educarles sin peleas ni castigos. Sabe trasmitir responsabilidad, poner límites sin dejar de ser flexible y ganarse la confianza de sus hijos.

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Madre tolerante. Divertida, soñadora, con poca autoridad, pero con un gran poder de embelesar a los pequeños y convertirse en su confidente. Sus hijos van a necesitar alguien que les enseñe disciplina, pero nunca les faltará su cariño.