Vida Sana. Felicidad: claves para alcanzarla

Sólo un diez por ciento de la felicidad se apoya en circunstancias externas. Queda mucho en nuestras manos por alcanzarla. Emprendemos el viaje hacia el bienestar.

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Cómo es tu relación con la vida? ¿Tu grado de satisfacción vital? ¿Eres feliz? ¿Qué puedes hacer por sentirte mejor contigo misma? Te invitamos a hacer un ejercicio: coge un papel y un boli y anímate a hacer un pequeño mapa de tus satisfacciones diarias. Pregúntate, en cada área de tu vida –trabajo, pareja, hijos, familia, ocio...– qué te da satisfacciones y cuánto inviertes en ellas. Te sorprenderá descubrir que, arrastrada por la inercia, muchas cosas que antes te encantaban has dejado de hacerlas. Es hora de volver a coger las riendas de tu destino, preguntarte qué quieres hacer con tu vida y con ello emprender el apasionante camino de la búsqueda de la felicidad. 
Es un camino que dura toda la vida, como explica Pablo Fernández Berrocal, psicólogo, profesor de la Universidad de Málaga, experto en Inteligencia Emocional y autor de varios libros, porque no es una meta a la que llegar, sino una forma de estar. Fernández Berrocal nos explica las claves de la felicidad y los ingredientes necesarios para alcanzarla.
• Tener un objetivo vital. Muchas personas no tienen claro qué hacer con su vida. Se dejan llevar por sus actividades diarias de manera automática, pero no tienen un objetivo vital, un propósito.
• Ser proactivos. Es más feliz quien asume el control de su vida de modo activo sin esperar a que las cosas ocurran.
• Disfrutar de las pequeñas cosas. Cada día nos regala pequeños detalles de los que, inmersos en las prisas y el estrés, no somos conscientes: leer un libro, pasear, disfrutar de un paisaje, la sonrisa de un hijo, un beso...
• Ser imperfectos. Intentar ser perfeccionistas es un impedimento para ser feliz. Debemos aceptar nuestras imperfecciones porque de lo contrario nunca estás satisfecho ni contigo ni con los demás y te conviertes en tan exigente que terminas agotándote a ti mismo y a los demás. 
• No compararnos con los demás. Si estás mirando continuamente a tu alrededor en vez de potenciar tus fortalezas serás infeliz porque siempre hay alguien que va a ser mejor que tú en algún aspecto.
• Agradecer las cosas. Dar las gracias es uno de los ejercicios más gratificantes. Cada semana agradece a tus amigos y a tus enemigos también algo.
• Ser altruista. Quien se convierte en una isla es infeliz; quien da y recibe, quien comparte y quien ayuda es mucho más feliz.
• Viajar ligero. Quien ha vivido la muerte de cerca se da cuenta de que en realidad hay muy pocas cosas importantes en la vida y que el verdadero placer en la vida está en ser, en las relaciones, y no en el tener. 
• Sentido del humor. La sonrisa tiene la capacidad de cambiar el estado emocional de un ser humano ya que al sonreír se liberan hormonas que reducen el estrés negativo. Nada mejor que acabar la jornada con una sonrisa preguntando a los niños qué les ha gustado más, una norma para padres e hijos. Además, el optimismo y el sentido del humor para afrontar de manera positiva los contratiempos en la vida son comunes en las personas felices.
• Emociones positivas... hasta en el trabajo. Según estudios recientes, el 60% de las emociones en la empresa son negativas, como el odio, el miedo o la ansiedad; el 15%, positivas, y el resto, neutras, como el aburrimiento. Las emociones negativas reducen el rendimiento un 30%. Incluso en el trabajo, sobre todo por nosotros, debemos aprender a generar emociones positivas, buscar lo que más nos gusta, encontrar un aliciente.

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