Lucha contra la astenia primaveral

Más de un 10% de la población sufre ese “bajón” asociado a esta estación. Es un trastorno más psicológico que físico que se sitúa entre el malestar y una leve depresión.

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Cuando llega la primavera, en muchos organismos se instala una especie de “bajón”. Ese cansancio, desgana y apatía es lo que se conoce como astenia primaveral.
Pero debe saberse que son muchas las enfermedades o afecciones que pueden originar astenia. “Stenos” es fuerza y “a” es la partícula negativa: “sin fuerza” sería su traducción literal. Cuando se prolonga y no hay una causa aparente que justifique ese cansancio, debe consultarse. Una anemia no evidente o cualquier otro proceso pueden estar en su origen. En ocasiones, puede deberse a una explosión después de un estado de gran tensión física o psíquica. Como si el abatimiento fuera la respuesta tras un episodio largo de estrés. Y, como ya la definió Marañón, es una sensación de fatiga similar a la que se produce después de haber hecho mucho ejercicio físico.

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No puede hablarse de enfermedad
Aunque quien la padece presenta primero los síntomas de tipo físico, parece más un leve trastorno psicológico. Al menos en su origen. El cambio de estación y de horario y el proyecto de una nueva etapa va a producir una situación que no se define muy bien pero que se sitúa entre malestar y una leve depresión.
No puede hablarse de enfermedad y muchos especialistas ni lo consideran. No está reconocida como entidad clínica.

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Causas y consejos

-Aparece sin avisar. Muchos expertos no consideran la astenia una enfermedad. Hay quien sugiere que se trata del resto de una infección vírica porque suele aparecer tras un catarro o gripe. Llega de repente y, como no tiene manifestaciones clínicas evidentes, no parece lógico ir al médico y decirle que estás cansado pero no sabes por qué.

-Podría ser por estrés. El estrés podría ser una de las causas de la astenia primaveral. No sólo porque provoca una bajada de defensas en el organismo sino también porque la propia tensión crea una sobreexcitación y como consecuencia un cansancio posterior. Todos los síntomas que se enumeran serían compatibles con la relajación que surge después de un episodio de tensión por culpa del estrés.

-Seguir con la misma actividad física. Lo primero que dicen quienes han tratado estos casos es que debemos seguir con la actividad de siempre aunque nos cueste un poquito más de trabajo. Si es posible, hay que estar al aire libre, con luz natural.

-Organizar los horarios. Hay que mirar las cosas con cierta perspectiva y no dejar que nos afecten tanto. Hay que organizar horarios, especialmente los de comidas y sueño, e imponer un determinado ritmo al organismo. No hay que consumir estimulantes.

Dieta con vitaminas

Como el síntoma principal de la astenia primaveral es el cansancio, para evitarlo es útil recurrir a todos los alimentos que nos puedan proporcionar vitaminas del grupo B. Añade a tu dieta verduras de hoja verde, pimientos, tomates y diferentes tipos de carnes.
También es recomendable añadir a tu alimentación diaria productos ricos en hierro. Prueba con la carne roja, legumbres y pescado azul.
No olvides aportar vitamina C con frutas como la naranja porque así permitirá una mejor absorción del hierro.
Siempre es mejor hacer cuatro o cinco comidas pequeñas al día que dos copiosas.