Recarga las pilas con el sol

Gracias a que los días se alargan, cambiamos nuestro estilo de vida. Pasear más y comer más sano te ayuda a ser más feliz.

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En esta época, con más horas de luz solar, el organismo reacciona sintiéndose más energético y jovial. Y es que cuando salimos al sol y al aire libre, la epífisis, que es la glándula situada en la base del encéfalo que regula el funcionamiento de ciertas hormonas, segrega serotonina, que es un neurotransmisor que predispone al optimismo. Así que cuando digan eso de que “la primavera la sangre altera”, hemos de saber que sí, que hay alteraciones, pero no sanguíneas, sino cerebrales.

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Salimos más y somos más enamoradizos
También es verdad que empiezan a producirse cambios en nuestro estilo de vida. Salimos más, el sol empieza a calentar y llevamos menos ropa. El día se alarga y eso hace que los atardeceres se presten para dar un paseo. Una de las cosas más curiosas es que nos sentimos más  enamoradizos. La gente joven toma el sol, charla, disfruta. Y empieza a funcionar la parte química del amor. Hay estímulos que nos hacen segregar sustancias que nos disponen a él.
Hay que tener en cuenta que la calidad de vida sólo se consigue si se tiene calidad en lo que se hace, en lo que se piensa y en lo que se mira. Si queremos, podemos hacer más felices a los demás, que es una forma de ser más felices nosotros mismo. No basta reconocer las cosas, hay que decirlas.

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Cambios en la dieta

Los cambios en la dieta también son importantes. Comienza la temporada de ensaladas y frutas.
El gazpacho llega a nuestra mesa y huimos de platos grasos y fuertes.
Hay que comer una buena cantidad de frutas y verduras. Consume cereales y legumbres, mejor frescos y poco procesados. Come menos carne, reduce el consumo de grasas animales y de sal y limita el de alcohol.

Trucos para ser feliz

Gracias al aumento de las horas de sol, es el momento de hacerse el propósito de pasear a diario. No hace falta mucho tiempo. Sólo hay que quitarse el reloj, pero no el de la muñeca, sino el de la cabeza. Ya que hemos quitado del diccionario la palabra calma, debemos volver a encontrarla. Uno de los sistemas es perder un poco de tiempo. Detenerse, pensar, soñar con todo o con nada. Se trata de darnos un tiempo sin reloj para que los segundos nos vayan inundando y así los reconozcamos y lleguemos al convencimiento de que son nuestros, que no son enemigos. En definitiva, siempre se pueden perder cinco minutos. Nada ocurre por vivir cinco minutos más tarde. Un paisaje, un pensamiento... son pequeños placeres que adornan la manera de vivir.
Hay que hacer ejercicios para ser feliz. Hay que reconocer las cosas buenas que tenemos y cultivar la autoestima.
El mayor reto que tenemos es el miedo social, aunque el 96 % de nuestros temores no se cumple nunca.

Reír es muy sano

No olvidemos que reír es muy sano y hay que hacer un poco de esfuerzo para conseguirlo. La risa facilita la circulación, y el relajamiento posterior es muy satisfactorio. Además, tiene poder de comunicación y dispone el ánimo para adquirir una perspectiva de la vida más optimista.