Psicología: “Desde que somos padres, nuestra vida en pareja se ha perdido”

Desde que nacieron los niños, nuestra vida en pareja se ha perdido, no vamos solos a ningún sitio y hasta tenemos menos relaciones sexuales. ¿Qué puedo hacer para recuperar nuestra intimidad? Sandra (Valladolid).

Ser padres cambia la vida, pero, dentro de las limitaciones, siempre hay que buscar el modo de hacer un sitio a la intimidad y encontrar un momento para disfrutarlo a solas en un restaurante o dando un paseo.

Tu problema forma parte de la vida moderna, un modelo de familia que fomenta la esclavitud de los padres y la dictadura de los hijos. En familias con uno o dos hijos, el niño se convierte en el rey de la casa, el vínculo se prolonga en exceso y los padres no ven el momento de crear su propio espacio, un espacio que tú necesitas ganar sin sentirte culpable para recuperar parte de tu vida en pareja y un espacio que, además, beneficiará a tus hijos, que también necesitan el suyo para empezar a desarrollar habilidades de su independencia.

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Recuperar la ilusión puede ser fácil cuando se pierde el miedo a ser malos padres. Quítate de la cabeza las dudas por no estar todo el tiempo dedicada a tus hijos, acepta también la responsabilidad que tienes con tu pareja, proponte distribuir vuestro tiempo sin olvidaros de vosotros mismos y pon manos a la obra para restablecer esos dos aspectos esenciales que habéis descuidado, romanticismo e intimidad:

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Romanticismo. Busca quien se ocupe unas horas de los niños para volver a cenar otra vez a la luz de una vela, sin que nada ni nadie os interrumpa, para vestiros de fiesta y descubrir de nuevo cómo te gustaba salir del cine y volver por la noche cogida de su brazo.

Intimidad. Utiliza de vez en cuando a la familia para dejar a los niños y hacer una escapada, buscar un hotel tranquilo y revivir la pasión de las primeras excursiones juntos. Si no encontráis ayuda, atreveos a cerrar la puerta del cuarto sin miedo a que los niños se despierten y cread vuestro reducto privado de paz, en el que podáis relajaros.