No renuncies a los caprichos

Tanto si prefieres lo salado como lo dulce puedes alegrar tu menú con lo que más te guste.

Date un capricho y alegra tu menú sin cargo de conciencia. Los caprichos son eso, caprichos, y no hay que darles más vueltas, pero te contamos cómo disfrutarlos. Para que sea capricho y no hábito debe ser esporádico. Y es mejor si se hace todas las semanas el mismo día y a la misma hora. Así el cuerpo y la mente lo reconocen como tal y su eliminación es más fácil.

Pocos ingredientes
Si eres de salado, opta por menús con pocos ingredientes. ¿Te apetece un cochinillo con sus patatas? Pues fenomenal, pero no comas pan ni aperitivos. Es preferible repetir cochinillo con patatas que tomar demasiadas cosas diferentes a la vez. Cada alimento, una vez ingresa en el cuerpo, necesita “un coche” diferente para hacer su digestión, y es preferible que haya tres camiones que un atasco de muchos vehículos.

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Cuando el capricho es el postre, recuerda que, si comes demasiados azúcares al mismo tiempo, el organismo guarda con más facilidad la grasa. Además de que el propio exceso de glucosa lo transforma en grasa. Si optas por esto, acompaña tu comida con pan de centeno. Y si vas a comer espaguetis, tómalos integrales. O recurre a las judías verdes porque sus vainas impiden la absorción de hidratos de carbono o a la soja y sus derivados –puedes tomar hamburguesas de soja con pan de centeno y de postre lo que te apetezca–.

Lo más popular

Los helados, mejor entre horas porque “enfrían” el estómago y, además de engordar, ralentizan la digestión de lo que has comido antes.
Puedes tomar berros en la ensalada porque ayudan a regular el azúcar en sangre además de ser depurativos. El perejil también es diurético y la albahaca facilita la digestión de las grasas.

Tus aliados

Las legumbres, como las lentejas, te ayudarán a darte un capricho con otro alimento como el postre. Como tienen mucha fibra, ralentizan la subida de azúcar de un suculento postre. Puedes tomarlas guisadas o en ensalada. Tampoco hace falta que renuncies al pan, pero es preferible que lo tomes de centeno.