Descubre todo sobre las harinas

Es imprescindible en nuestras cocinas y, por eso, te enseñamos qué uso darles según lo que desees preparar.

Lo más popular

La harina es un ingrediente fundamental en nuestra despensa. Conoce todo sobre ella.

Es el polvo seco que se obtiene de la trituración de los granos de cereales. En ese proceso se conserva una parte del grano y, dependiendo del grado de extracción, se desecha más o menos salvado o germen (de 100 kilos de trigo se obtienen 70 k de harina y 30 k de salvado y germen; su grado de extracción es del 70 %).

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Blanca e integral

Cuanto más fina y blanca es la harina más bajo es su grado de extracción y menos fibra, vitaminas y minerales tiene. De la que se obtiene el 100% es de la harina integral pura, lo que la convierte en la más nutritiva pero también en la más pesada y difícil de digerir. Y están las harinas enriquecidas con hierro y vitaminas del grupo B hasta obtener más o menos los niveles de la integral.

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La harina blanca es la que se conserva más tiempo pero también es la menos nutritiva, ya que su grado de extracción es del 60%. Tiene más hidratos pero menos proteínas, grasas, fibra, vitaminas y minerales.

De legumbres

La harina de salvado es una harina blanca del 60% a la que se añade posteriormente salvado. Al no tener nada de germen no se le puede considerar harina integral auténtica. La semiintegral conserva la mayor parte del salvado y del germen. Permite elaborar un pan integral de calidad y más digerible.

También de la trituración de los granos se obtienen pequeños fragmentos de los que podemos obtener la sémola de los granos refinados, aunque contiene parte del salvado. El cuscús es una sémola de granos gruesos, generalmente de trigo, aunque también se puede obtener de cebada, mijo, arroz...

Además, se puede obtener harina de legumbre como el garbanzo para espesar salsas, para crepes o empanadillas; o de frutos secos, como la de castaña, que da un punto de ligereza y cremosidad; o la de almendras, e incluso de la patata, ideal como espesante. Todas se encuentran en los supermercados.

Distintos usos

Elige la harina más apropiada para cada receta. Para hacer pan, la de trigo integral; y si quieres hacerla más digerible, añade granos del mismo cereal cocido.
La harina de avena tiene poco gluten. Se puede usar para repostería ya que su textura es ligera y da humedad a los pasteles. Puedes mezclarla con maíz, arroz o trigo al 20%. También se usa para papillas.

La de cebada tiene poco gluten, hace un pan pegajoso, pero tiene muy buenas propiedades, así que puedes utilizarla y mezclarla al 50% con integral de trigo para hacerla más ligera.

La de kamut hace una repostería muy rica. La de arroz es suave y no tiene gluten. Suele utilizarse para sopas, salsas y rebozados. La de centeno tampoco tiene mucho gluten y su masa no sube. Por eso
hace panes compactos pero muy sabrosos.

La de maíz es ideal para panes planos o tortitas.