Salud: no sudes más de lo justo

La sudoración excesiva –hiperhidrosis– puede parecer un trastorno sin importancia, pero quien suda de más lo padece seriamente. Te contamos cómo tratarla.

Cuando sudamos en exceso, las palmas de las manos y las axilas se convierten en un problema que ya puede tener solución con la aplicación de la toxina botulínica. Hay hiperhidrosis generalizadas y localizadas.

Los lugares más comunes  donde se produce el tan molesto sudor excesivo son, por este orden, las palmas de las manos, las plantas de los pies y las axilas. Hoy, como decimos, hay soluciones que comienzan por las sales de aluminio, que forman parte de casi todos los desodorantes. Otro remedio pasaría por algunos medicamentos (anticolinérgicos), que pueden tener efectos secundarios como sequedad de boca, somnolencia o mareos. Los especialistas también recomiendan glicopirrolato tópico, que carece de efectos indeseables. No debe olvidarse la iontoforesis y, últimamente, la toxina botulínica, que es eficaz, pero que hay que administrar periódicamente. Se usa sobre todo en hiperhidrosis palmar y axilar. Diluida e inyectada bajo la piel, comienza a hacer efecto entre dos y cuatro días después. No necesita ingreso de ningún tipo, las molestias son mínimas y sólo tiene el inconveniente de que el tratamiento no es definitivo, sino temporal. De todos modos, hay quien sostiene que si se realiza con la cadencia adecuada, en una serie de sesiones, el control es definitivo.

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Cirugía
En casos muy serios, existe un tratamiento radical quirúrgico, la simpactectomía. Consiste en la destrucción del ganglio estrellado y la supresión definitiva de la sudoración en manos y axilas. Es una intervención compleja que se realiza con endoscopia desde la axila. Se necesita anestesia general y hospitalización. Da muy buenos resultados, pero puede ocurrir que el sudor, en menor medida, se traslade a otros puntos del organismo.