Comer sano también fuera de casa

Seguirás en tu peso y evitarás pesadez y malas digestiones con unas sencillas pautas al elegir tu menú.

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Saltarse la dieta a diario porque comes fuera de casa no es excusa. Para que no te pase factura, ten en cuenta lo que comes y mantén unas pautas que ayudan a tener digestiones más fáciles y a evitar la pesadez.

Sin bebidas frías
Para ello, lo primero es pensar de verdad en lo que vas a comer y no picar lo primero que pongan en la mesa. La digestión empieza en el cerebro; éste, a través del sistema nervioso, genera enzimas y prepara el terreno para el tipo de comida que va a entrar, y no otra. Procura no beber demasiado durante la comida, y menos bebidas frías. Además de provocar una constricción de los músculos y de distender el estómago, el agua fría retarda el trabajo de la pepsina –enzima encargada de digerir las proteínas en el estómago–. Si las proteínas salen mal digeridas del estómago las encargadas de seguir la digestión en el intestino no son capaces de descomponerlas con facilidad porque son demasiado grandes.

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No pedir los alimentos a la plancha. En los restaurantes, las planchas están a altísimas temperaturas. Esto desnaturaliza los alimentos. Opta por platos de cuchara, estofados, al vapor o al horno.

Si mezclas almidones con proteínas, has de masticar muchísimo, ya que los dos tipos de alimentos a la vez impiden una digestión eficaz porque las enzimas que necesitan trabajan el ph son totalmente diferentes.

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Ni vinagre ni salsas
Si comes pastas, arroces o patatas no uses vinagre ni salsas de tomate. Los ácidos del vinagre o del tomate destruyen la enzima, la ptialina,  que es indispensable para su digestión en la boca. La ptialina también se destruye si comemos fruta ácida después de tomar almidones. El organismo hará la digestión, pero “tarde y mal”, con el consiguiente sobreesfuerzo del páncreas.

Alimentos crudos

Empieza tu comida con algún alimento crudo. Está demostrado que así no suben los glóbulos blancos, de forma que el sistema inmunológico no trabajará tanto gratuitamente. Por eso, al empezar por una ensalada, se acentúa la leucocitosis digestiva.

Pero recuerda que no debes mezclar demasiados ingredientes. Es mejor repetir un plato con dos o tres ingredientes que comer demasiados alimentos diferentes a la vez. Por ejemplo, una ensalada con lechuga, huevo duro y atún seguida de un filete a la plancha lo que hace es entorpecer la digestión porque sobrecarga al páncreas al tener que digerir alimentos con ph diferentes.

Lo mejor para terminar es una infusión, ya que son depurativas y ayudan a la digestión.