Psicología: todo lo aplazo

Dejarlo todo para mañana puede ser un serio problema. Si postergas tus responsabilidades, poniéndote todo tipo de disculpas, posiblemente te engañes a ti misma, pero no a los demás.

Hay personas que convierten esta mala costumbre en un modo de vida, jamás se enfrentan a sus obligaciones y, en lugar de resolverlas, siempre encuentran algo mejor o más urgente que hacer. Con esta actitud, no sólo ponen en peligro su credibilidad y el éxito de sus proyectos, sino que, además, desarrollan mecanismos de ansiedad que deterioran su rendimiento y les empujan al fracaso. El que actúa así siempre se siente culpable, lucha consigo mismo y es víctima de la frustración.

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A menudo esta conducta es la de una persona a quien se tiene por un vago, pero no es incorregible. Necesita aprender a actuar de otro modo y comprobar que también es capaz de alcanzar el éxito.

Cuatro reglas para actuar ya
Si eres de las que lo dejan todo para última hora, toma nota: no exageres las cosas (la mayoría de las obligaciones no son tan penosas como las ves); descubre tus trampas mentales (lucha contra tus propias excusas); busca el lado positivo (en cada obligación hay algo positivo, un aliciente o satisfacción); ponte las pilas (aunque te cueste arrancar, pon manos a la obra).