Vigila tu postura, te sentirás mejor

El 80 % de la población va a sufrir dolor de cuello o espalda a lo largo de su vida. Apunta nuestros consejos para evitarlos.

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La causa principal de la mayoría de los dolores de cuello y espalda es una deficiente higiene postural, salvo en los casos de enfermedades serias. Los dolores se producen en todas las edades y sobre todo en mujeres y trabajadores manuales. Son de muy diferente intensidad y cada persona los padece de manera distinta.

Puede doler porque sus estructuras óseas, musculares, articulares y nerviosas son sensibles al dolor y además porque puede haber muchos frentes contra ella. El 80 % de las dolencias están causadas por atrofia muscular, porque tenemos olvidados los músculos que intervienen en el soporte y en la  movilidad de la columna vertebral.

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Las causas más frecuentes son las lesiones discales –un disco intervertebral que está fuera de sitio y toca algún nervio–. Después, están los traumatismos y lesiones derivadas de los accidentes de tráfico.

Qué nos duele

Según una encuesta de la OCU, el 33 % de los españoles afirma que sufre dolor crónico diagnosticado por un médico. Éstos achacan sus dolores a los problemas de espalda (16 %); músculos y huesos (16 %); lumbares (13 %); de cabeza (12 %); cuello (7 %); problemas digestivos (5 %) y dolores ginecológicos (4 %). Siete de cada diez de los encuestados siguieron un tratamiento para mitigar el dolor.

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Flexionar las piernas

La mayoría de los dolores vienen por una deficiente higiene postural. Es importante recordar que la columna tiene una disposición, unas curvas fisiológicas. Toda postura contraria que altere esa disposición puede provocar dolor. Por ejemplo, para levantar algo del suelo, la mayoría flexiona la espalda. Eso es incorrecto porque la espalda no es una grúa. Son las piernas las que deben soportar el peso, no la columna. Levantar un peso inclinándonos para recogerlo del suelo es forzar la situación. Un peso de 20 kilos cogido mal hace una carga sobre nosotros muy superior. Si se realiza correctamente, flexionando las rodillas, el peso que se carga es muchísimo más ligero.

No nos sentamos bien

Además de agacharnos mal para recoger algo, otro de los motivos por los que nos duele la espalda es porque no nos sentamos correctamente. Los respaldos de los asientos no son un adorno. Están para cumplir la función de mantener las curvas de la columna en su posición correcta. Su función es ayudar a que el cuerpo esté recto. Si con el respaldo sólo no se consigue, se puede poner un cojín o un suplemento adecuado a la espalda. Es importante que entre ésta y el respaldo no haya hueco.

Para las labores de casa

Cuando llevamos a cabo las labores del hogar, hay que vigilar las posturas que se adoptan. Para hacer la cama, hay que flexionar las rodillas y no doblar la espalda. La tabla de planchar debe estar a la altura correcta. Evitar que los mangos de la escoba y la fregona sean demasiado cortos para no tener que inclinarse. Para no forzar posturas, los lavabos y fregaderos deberían estar a 94 cm de altura, cuando suelen estar a 78.

En la oficina

Las mesas de trabajo suelen comprarse por estética o precio pero casi nunca por mantener la buena higiene postural. En la oficina, debes disponer de un asiento con respaldo de modo que la mitad de la espalda tenga apoyo. Los pies deben estar en el suelo y la mesa a la altura de los codos.