Después del sol alimenta bien tu piel

Es fundamental cuidarla desde dentro. Para ello, las frutas y verduras frescas y crudas ayudan a tenerla perfecta.

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Tras el verano hay que cuidar la piel. El sol, los cambios de horarios, la sal del mar, los helados y las bebidas azucaradas la debilitan. En la salud y aspecto de la piel influyen la edad, el estrés, las hormonas, las cremas, los horarios, las horas de sueño y, sobre todo, la dieta. Al igual que el intestino, el hígado o el riñón, la piel es un órgano de eliminación y se le llama “el tercer riñón”.

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Melón y mango

Si no se cuida la alimentación, difícilmente tendrá el aspecto deseado. Son imprescindibles los cereales integrales, las proteínas, los ácidos grasos, la vitamina E, la vitamina C, los betacarotenos, el hierro y el zinc. Para no tener carencias, lo mejor es recurrir a los alimentos frescos.

El pepino es un aliado perfecto ya que, al ser casi todo agua, hidrata, desinflama y refresca la piel. Ayuda a disminuir la acidez del organismo y a neutralizar sustancias de deshecho gracias a la gran cantidad de potasio que tiene. Y es depurativo.

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El melón cantalupo o el mango evitan la sequedad y las grietas de la piel gracias a la niacina o vitamina B3.

Pescado azul

La zanahoria tiene pigmentos vegetales que el cuerpo transforma en vitamina A. Es importante para el mantenimiento de la piel y mucosas y un gran antioxidante.

Las legumbres, como la soja o las judías, si se juntan con cereales integrales, tienen proteínas de alto valor biológico, sin grasas saturadas, con fibra, hierro, vitamina B5 y B3.

El pescado azul, por sus omegas 3 y 6, es imprescindible para una piel sana. Si no tomas pescado, opta por las semillas de lino, sésamo o girasol.

Incluye germen de trigo por su riqueza en vitamina E, que da flexibilidad y brillo a la piel, y la levadura de cerveza, por sus proteínas y vitaminas del grupo B. Y no olvides beber agua, que hidrata y elimina toxinas.

Claves para tu menú

Las células de la piel se renuevan constantemente, por lo que se precisa un aporte de nutrientes constante. Las frutas y las verduras frescas y crudas deben ser un básico porque la gran cantidad de vitamina C que contienen resulta fundamental para formar colágeno.

Por otro lado, las infusiones de bardana ayudan a depurarla y las de caléndula estimulan la producción de colágeno.

Evita el exceso de sal, ya que inflama y deshidrata la piel. Los fritos, la cafeína y el alcohol activan la velocidad de su envejecimiento.