La pérdida de audición tiene arreglo

Se considera deficiente auditivo aquel que tiene dificultades para seguir una conversación entre tres o más personas.

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Según las últimas noticias, el 33 % de los trabajadores españoles oye mal. Además, los expertos llaman la atención sobre el abuso de auriculares, que va a provocar que las próximas generaciones pierdan oído de forma notable. No suele saberse que el oído necesita 16 horas de reposo para compensar dos horas de exposición a altos niveles. Por eso, se va reduciendo el umbral de audición y se pone a un volumen cada vez mayor. Un ejemplo es poner la televisión a un volumen insoportable para el resto.

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Pudor a reconocer que no oímos bien

El deficiente auditivo es quien tiene dificultades para seguir una conversación entre tres o más personas. Lo curioso de los problemas de audición es que no se quieren reconocer. Al no hacerlo, el individuo se va aislando de todo lo que le rodea a medida que el problema se va agravando. Un ejemplo claro es que hay una especie de vergüenza en el uso de prótesis, cosa que no ocurre, por ejemplo, con las gafas. Por el contrario: sólo 20 de cada 100 personas con deficiencias auditivas acude a los especialistas para resolver la situación. Esos mismos especialistas sostienen que la mayoría de deficientes auditivos podría tener una vida normal con el uso de los nuevos mecanismos auditivos.

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Las causas

Pueden ser muchas las causas de la pérdida de audición, pero las principales son:

1. Exposición prolongada a un nivel alto de ruido o música (con auriculares o en discotecas).
2. Daño físico en el nervio auditivo o en el oído medio.
3. Deficiencia hereditaria.
4. Abuso de medicamentos ototóxicos o de alcohol.
5. La vejez.

Una deficiencia auditiva puede tener muchas y serias consecuencias al margen de la merma de percepción, sobre todo si se está en edad de aprendizaje. No hablamos sólo del aprendizaje escolar sino que, en el trabajo del adulto, hay uno permanente y continuado que el deficiente auditivo no puede seguir con normalidad.

Más de tres millones de españoles mayores de 50 años sufren alguna pérdida auditiva. Después de la hipertensión y la artrosis, la baja audición es la tercera patología más frecuente en la tercera edad.

En la gran mayoría, este problema podría resolverse con la aplicación de un audífono. Pero, el 70 % de las personas que deberían ponérselo se niegan a utilizarlo. Es como si hacerlo fuera algo antiestético. No se dan cuenta de que llevar uno sólo significa que quieren oír mejor.