Psicología: veraneo con la familia política

Si tu suegra se apunta a las vacaciones familiares y no puedes evitarlo, lo más práctico es huir de los conflictos. Aprende a manejar las situaciones complicadas con habilidad, te ahorrarás disgustos con tu pareja y es posible que hasta consigas hacer de ella tu aliada.

Para mejorar la convivencia, sigue estos tres pasos y consigue que las vacaciones con tu familia política sean un éxito:

1. Identifica el problema: Por difícil que pueda parecer, tú y tu suegra tenéis que llegar a entenderos. La mayoría de vuestros roces parten de su actitud como madre y de esa manía de seguir metiéndose en la vida de su hijo, y por tanto en la tuya. No se lo tengas en cuenta, si pones un poco de sentido del humor, acabarás controlando sus manías como controlas las de tu madre. 

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2. Busca la comunicación: La tolerancia y la comunicación son fundamentales. Escucha a tu suegra y demuéstrale interés por sus cosas. Así, podrías obtener datos de inestimable valor y convertirla en cómplice.

3. Deja que sea él el malo: Que se ocupe él de decirle lo que no os gusta. Él la conoce y además a ella no le durarán demasiado los enfados. Tú, con tu marido, pero al margen de conflictos.