Las enfermedades que más aumentan en verano

La incidencia de cólicos nefríticos se acentúa y las varices se agudizan con las altas temperaturas. Te damos algunos consejos para “sobrevivir” al calor.

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En verano, según constatan los especialistas, la incidencia de cólicos nefríticos debidos a cálculos renales son mucho más frecuentes. El calor provoca mayor sudoración y más pérdida de agua, con lo que las sales de la orina pueden estar más concentradas. Durante la noche es posible que esas sales sedimenten y acaben formando la piedra. Son los cálculos los que causan el 95% de los cólicos. Sólo en España se diagnostican cada año 350.000 nuevos casos.

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La mejor prevención es ingerir más cantidad de líquidos, alrededor de dos litros y medio diarios. Y a ser posible beber un buen vaso de agua antes de acostarse con el fin de que la vejiga tenga mayor cantidad de líquido y sea más difícil la sedimentación. 

La piel y los enfermos renales

Un estudio de la Asociación Española de Urología señala que el aumento de la incidencia de los cálculos en España se puede asociar a la vida sedentaria, al abandono de la dieta mediterránea y a la comida rápida. Los urólogos sostienen que se trata de una patología que va en claro aumento y que, en los próximos veinte años, el número de casos se duplicará.

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Por otro lado, antes de los 18 años recibimos la mayor parte de las radiaciones ultravioleta de nuestra vida. La piel tiene memoria de las radiaciones que recibe, por lo que en cualquier momento puede transformar las células heridas por el sol en células cancerígenas. 

Por eso, los nefrólogos  quieren llamar la atención sobre el riesgo de cáncer cutáneo entre enfermos renales. La frecuencia en pacientes trasplantados es 65 veces superior al de la población normal. En una persona sana, cuando el sol afecta al sistema inmunológico, repara ese daño, pero en el trasplantado el sistema inmunológico puede no repararlo.

Insuficiencia venosa y varices

Cuando hay insuficiencia venosa, se produce una dificultad en la circulación de retorno por las piernas. Por eso, cuando el enfermo está de pie, a la sangre “le cuesta” volver al corazón y aparece la pesadez, el cansancio, los calambres y, en las fases más avanzadas, las lesiones y úlceras. La insuficiencia venosa superficial es la que origina las varices.

La enfermedad afecta a la mujer el doble que al varón, ya que existe una cierta predisposición genética a padecerla y está íntimamente relacionada con los hábitos de vida. Por ejemplo, influye negativamente la obesidad, el sedentarismo o las profesiones que obligan a permanecer en la misma postura durante mucho tiempo.

El verano afecta a las varices porque las altas temperaturas tienden a dilatar las venas, sobre todo aquellas que ya tienen debilitadas sus paredes. Como, además, se ralentiza la circulación de retorno, se produce un estancamiento venoso con retención o edema. Todas estas circunstancias son las que propician el agravamiento de la patología venosa y la aparición de complicaciones.

Por todo ello, según la clínica de varices Doctores Jaraba y Doneiger, la persona que las sufra debe evitar durante esta época la exposición directa al sol por su acción vasodilatadora. También están contraindicados los baños termales calientes, las saunas y la depilación con cera caliente. Uno de los mayores problemas que presentan las varices es que en muchas ocasiones son asintomáticas, no presentan molestias. De esta manera, cuando se manifiesta la enfermedad ya son más frecuentes las complicaciones. Se debe estar alerta; la prevención juega un papel fundamental. 

PARA TUS PIERNAS

El doctor Leopoldo Fernández, especialista en estas cuestiones, aconseja: 

1. Ten cuidado con la vida sedentaria, la estancia prolongada de pie o sentado.

2. No uses ropas ceñidas que compriman la mitad inferior del cuerpo ni zapatos con tacón alto.

3. Evitar el sobrepeso, el alcohol y el tabaco.

4. Mejor no tomes anticonceptivos orales.

5. Huye de la exposición prolongada al sol y los baños calientes.

6. Procura dormir con las piernas en posición ligeramente elevada (unos 10 centímetros).

7. Efectua baños diarios con agua fría (10-20 segundos) en cada pierna comenzando por los pies y ascendiendo hacia la rodilla.

8. Camina todo lo posible; como mínimo media hora diaria.

9. Realiza ejercicio físico frecuente siendo particularmente aconsejable la gimnasia, el ciclismo y, sobre todo, la natación.

10. Siempre que sea posible, se deben de llevar medias elásticas cuyo grado de compresión dependerá de la indicación médica.