Alimentos anticancerígenos

La comida puede convertirse en una poderosa medicina para la prevención y el tratamiento de enfermedades.

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Hipócrates, el padre de la medicina moderna, ya dijo en el año 400 a. C.: “Dejad que vuestros alimentos sean vuestra medicina y la medicina vuestro alimento”. Más de 2.000 años después, ha quedado reconocido: los alimentos pueden ser una poderosa medicina. La alimentación desempeña un papel crucial en la prevención y tratamiento de enfermedades como el cáncer, además de otras dolencias como la diabetes o la hipertensión.
Las lentejas o azukis (tipo de legumbre venida de Japón) bloquean los receptores de estrógenos, previniendo el crecimiento de células tumorales. El pescado de calidad debe tomarse dos o tres veces a la semana. El pollo o pavo ecológico, una vez a la semana. Y los aceites, siempre prensados en frío.

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Para prevenir el cáncer se debería consumir a diario productos vegetales frescos y, a poder ser, frutas de temporada y verduras, por los carotenos, flavonoides y sustancias fitoquímicas que contienen. En las crucíferas como el brécol, rábanos, repollo, nabos y coles de Bruselas están los indoles e isotiocianatos, que tienen capacidad para eliminar y expulsar los carcinógenos. También evitan el exceso de estrógenos (responsables de algunos cáncer de mama). Sobre todo un compuesto que se encuentra en el brécol, el sulforafano.

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Uvas, manzanas, pomelos
El ácido elágico de las uvas, cerezas y fresas evita que se formen células cancerígenas. La pectina, fibra soluble de las manzanas y pomelos, evita la agrupación de células cancerosas. La cantaxantina, presente en los champiñones; el licopeno de los tomates y la luteína de las espinacas y la berza son anticancerígenos. También ayuda la quercitina, un bioflavonoide y antioxidante con propiedades antivíricas que se encuentra en la cebolla, roja y blanca, y la escaloña. Los fenoles del ajo, la soja, o el té verde o los cítricos son antioxidantes que contribuyen a evitar la agresión los radicales libres a las células sanas y también neutralizan las nitrosaminas.

Los alimentos fermentados, como el chucrut (comida típica alemana que se prepara fermentando las hojas del repollo), detoxifican y disminuyen los niveles de carcinógenos. También el yogur, gracias a los lactobacillus acidophilus, es indispensable para el  sistema inmunológico.

El poder de cereales y especias
Incluye en tu dieta cereales, siempre ecológicos e integrales, como el arroz integral, quinoa, amaranto, mijo o trigo sarraceno, además de avena y centeno. También tienen poder anticancerígeno especias como la cúrcuma, principal ingrediente del curry, y la capsaicina, sustancia que le da el sabor picante a la guindilla.