El queso, un alimento de lo más completo

Aporta proteínas, calcio, vitaminas y minerales. Conviértelo en tu aliado como aperitivo, entrante o postre. Te contamos cómo combinarlo y saborearlo.

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Sabías que el queso tiene proteínas de alta calidad, equivalentes a la carne? Es sólo una de las propiedades de este completo alimento. Reduce las enfermedades crónicas, mejora el sistema cardiovascular y reproductivo, favorece el crecimiento celular y es rico en minerales como el calcio y fósforo, fundamentales para los huesos y los dientes, a los que protege de las caries. También enriquece con yodo, magnesio, zinc y vitaminas A, B y D, que protegen de las infecciones y cuidan la piel.

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Tiene, además, menos lactosa que la leche, por lo que es más digestivo, y los intolerantes a la lactosa pueden tomar muchas de sus variedades. 

Con un nivel nutritivo muy alto, sólo es escaso en vitamina C e hidratos de carbono, lo que se puede completar cuando se toma con pan.

Ésta es otra de las ventajas del queso, que es un alimento combinable con otros muchos. Conviértelo en un aliado en tu cocina, tanto para enriquecer tus platos como para servirlo como aperitivo, como entrante y postre. Ahora que se acercan las fiestas, ve tomando nota de estas deliciosas propuestas con las que combinar el queso.
Espolvorea el queso con hierbas aromáticas

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Pan: Además de acompañarlo con pan blanco o las tostadas especiales para canapés, sé original combinándolo con pan integral o panes con especias o frutos secos. 

Frutas: Ya conoces el refrán “uvas con queso saben a beso”. Pero no te limites sólo a esta fruta. Sírvelo también con pera o manzana. Ésta sirve para limpiar el paladar entre queso y queso. Las ácidas, como fresas y grosellas, van con los quesos de cabra. También va estupendo con mermeladas. Por otro lado, frutas desecadas como los orejones o pasas o frutos secos como nueces o almendras combinan con los curados. Las pipas van estupendas con el queso fresco y semicurado, y las castañas, con rulo de cabra.

Patés y ahumados: Una buena combinación son los quesos curados con patés de aceitunas negras o todo tipo de queso con ahumados como salmón.

Hay otras muchas opciones, como fusionarlo con membrillo, aceitunas, tomate, anchoas, jamón serrano, salchichón y, por supuesto, aceite de oliva. Otra estupenda idea es servirlo con hierbas aromáticas, como perejil, albahaca, romero u orégano, o especias como azafrán, pimienta y pimentón espolvoreados.

Eso sí, no conviene que sumes queso y espinacas. La espinaca, rica en oxalatos, reduce la absorción de calcio. Además, el calcio del queso compite con el hierro de la espinaca para absorberse.

El perfecto maridaje

Para que tu mesa esté perfecta, a la hora de servir queso debes hacerlo correctamente cortado y con la bebida que más le va.
Recuerda que no todos los quesos se sirven igual. Los curados se cortan en forma de cuña y después triangular; los muy curados, en trozos o lascas, y los blandos se presentan enteros para que cada comensal tome el que quiera.
Respecto al maridaje perfecto, piensa que un queso fuerte puede anular un vino delicado o disimular un vino malo. Por lo general, los vinos blancos armonizan mejor aunque depende del queso. Combina los quesos frescos con cavas, vinos ligeros y frescos, como rosados; los quesos suaves, con vino blanco o rosado; el queso semicurado, con rosados o tintos suaves; el queso de cabra, con un vino blanco y afrutado, y los quesos fuertes, ahumados o aromáticos, con vino tinto fuerte.
Los quesos también combinan muy bien con cerveza.

La importancia del calcio para los niños

El calcio es fundamental en los niños ya que fortalece sus huesos. En las niñas, un buen aporte también durante la adolescencia reduce el riesgo de padecer osteoporosis. Alimentos ricos en calcio son leche, queso, yogur, huevo, lenguado, sardinas, besugo, salmón, lentejas, soja, garbanzos, espinaca, cebolla, berro, brócoli y grelos. Un niño en edad escolar debe tomar entre dos y cuatro raciones de lácteos al día. Una ración sería un vaso de leche de 200 mililitros, dos yogures o una cuajada.

La importancia del calcio para los adultos

La dieta de los adultos también debe contener calcio, ya que le permitirá conservar los huesos y dientes y prevenir el desgaste óseo, osteoporosis y fracturas de huesos. En las mujeres embarazadas y en periodo de lactancia cobra especial importancia. Una persona adulta debe tomar 1.000 mg de calcio al día y las mujeres a partir de los 50 años 1.200 mg; es decir, para el primer grupo se aconsejan tres raciones al día; para el segundo, cuatro.