Cena bien para dormir mejor

Los alimentos que tomes en la última comida del día son fundamentales para conseguir un sueño reparador y estar bien. Incluso te ayudarán a estar bien de ánimo.

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La elección de los alimentos que cenamos es muy importante para tener un sueño reparador. Si no se elige bien, dormiremos mal, sobresaltados y nos levantaremoss cansados. Cuando es constante, puede aparecer el insomnio y con ello la fatiga.

Esto es así porque por la noche, entre las tres y cinco de la madrugada, el órgano que más trabaja es el hígado, importantísimo en el metabolismo. Por lo tanto hay que cenar bien para respetar el funcionamiento y bienestar del hígado, pieza clave en nuestra salud (quizá por eso es uno de los órganos más grandes del cuerpo). Almacena azúcar, crea nuestras proteínas, vitaminas, colesterol, fabrica bilis, detoxifica, descompone hormonas, fármacos... También tiene mucho que ver con nuestro estado de ánimo –guarda la ira y, por tanto, cuanto más tóxico esté, más frustración tendremos–.

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A qué hora acostarte

Una cena correcta es la que incluye alimentos que le ayudan a limpiarse y regenerarse. Además, ten en cuenta:

-No cenar demasiado tarde, así evitamos que le lleguen los alimentos a la hora que él empieza a hacer “limpieza general”.
-No abusar de las carnes a diario, ya que su metabolismo es muy costoso. Con tomarlas dos días a la semana es suficiente y mejor optar por las carnes poco hechas o crudas en forma de steack tartar o carpaccio.
-Elegir alimentos que favorecen el sueño como la avena o las cremas de lechuga. Es mejor optar por sopas y cremas (sobre todo en invierno) para no rebajar demasiado la temperatura interna, por eso, muchas veces las ensaladas por la noche nos resultan más indigestas.
-Y en la medida de lo posible acostarse no más tarde de las once de la noche, ya que entre esa hora y las doce es cuando se llega al sueño profundo.

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Imprescindibles

Optar por alimentos que favorecen la depuración y regeneración celular: los que tienen vitamina C, E y B; betacarotenos; minerales como el selenio o zinc y aminoácidos. Por ejemplo, ajo, rábano negro, champiñones, legumbres, frutos secos, zanahoria, calabaza, espinacas, remolacha, perejil, brócoli, col, bacalao, gambas, langosta, germen de trigo, levadura de cerveza, huevo, arroz integral, melaza...

También tomar infusiones suaves con plantas hepáticas como el cardo mariano, diente de león o manzanilla ayudan a que se depure de una manera suave.