Salud: cómo evitar la intoxicación alimentaria

Hasta que llegan a nuestra mesa, los alimentos pasan por muchas manos, por lo que conviene controlar la higiene y la conservación de los mismos para evitar intoxicaciones.

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Cuando llegan estas fechas suelen publicarse brotes de distintas intoxicaciones y, aunque normalmente no suelen ser graves, sí pueden revestir cierta seriedad en algunas ocasiones.

Desde que se cultiva o se recoge un alimento, hasta que llega a la mesa, son muchos los pasos que se dan. Y en cualquier momento de ese trayecto se puede alterar o contaminar. Esa alteración, voluntaria o no, y esa contaminación, es la que puede provocar una intoxicación.

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Son muchos los factores que pueden influir para que un alimento se estropee, como la temperatura, la humedad, la luz o el aire, y desde luego, un ejército posible de enzimas, microorganismos y parásitos.

Suele producirse por una contaminación de bacterias que al desarrollarse pueden producir toxinas. Por eso, cuando se produce una intoxicación alimentaria, puede ser de dos tipos: o una infección por las propias bacterias que anidaban en el alimento ingerido, o bien una intoxicación causada por las toxinas de esas bacterias.

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Recuerda...
La venta a ras de suelo es una aberración sanitaria. Los alimentos están casi en tierra, cerca del polvo y las moscas. Exige higiene y rompe con esa costumbre de que, con la misma mano de la moneda, te sirvan el producto.

La manipulación en todo el proceso es muy importante. La verdura debe lavarse antes de su consumo. Déjala en agua con sal unos 20 minutos.

Mantén los alimentos calientes, calientes. Y los fríos, fríos. Las temperaturas intermedias son las más graves.

Salmonelas
El 80% de las intoxicaciones alimentarias que se producen son por salmonelas.

De las hospitalizaciones por intoxicación de alimentos, casi en el 90% de los casos también es culpable la salmonela. Es la causante de un 85% de intoxicaciones alimentarias y su origen se localiza en el 49% de los casos en huevos; en el pescado y marisco, el 13%; en repostería, el 9%; y en otros alimentos, el 29%.

Hay muchos tipos. Hoy, la más frecuente es la que produce la enteritis, una reacción intestinal que puede cursar con vómitos, diarreas, dolor y escalofríos. La reacción puede aparecer a las siete horas de haber comido un alimento en mal estado o a los cuatro días. Todo depende del tipo de alimentos, del grado de contaminación y, como es lógico, del individuo.

Las salmonelas se reproducen óptimamente alrededor de los 37 grados. Son gérmenes débiles y se destruyen cuando hay acidez o alta concentración de sal.

Los huevos de pata son los que más pueden estar contaminados. Los de gallina, si han estado en ambientes húmedos, o a temperatura elevada, o recogidos en locales sucios. Recuerda que también los huevos envejecen. Guárdalos en sitio fresco.

Bacterias
La contaminación por bacterias es sencilla. En condiciones de calor y humedad suficientes, la bacteria entra en el alimento y se reproduce. Si ese alimento es ingerido por un individuo, las bacterias van a seguir reproduciéndose dentro de él y van a originar la infección.

Otras bacterias expulsan una toxina, que cuando el individuo las ingiere puede ser muy grave. La mayoría de las bacterias prefieren los alimentos que tengan mucho contenido proteico: huevos, carne, leche, pescados.