Este otoño, alcanza tus metas

El regreso de vacaciones, igual que la llegada del año nuevo, son momentos señalados para los buenos deseos. Todos nos hacemos nuevos propósitos; es casi una tradición, como lo es también olvidarse de ellos, pero si quieres tener más éxito esta vez, el secreto es planificar siendo realista.

¿Por qué abandonamos los buenos deseos?
Esa falta de realismo que nos lleva, casi siempre, al fracaso, es consecuencia del desconocimiento de algunas reglas del comportamiento. Casi nadie sabe que a nuestra mente le resulta más gratificante anticipar los resultados que el esfuerzo. Cuando nos proponemos hacer una dieta, apuntarnos a un gimnasio o retomar las clases de inglés, de inmediato nos imaginamos sin esos kilos de más, recobrando un aspecto atlético o hablando inglés, pero no anticipamos el hambre y la ansiedad, el esfuerzo y las agujetas, o las horas de estudio necesarias para seguir las clases. Ése es el realismo que necesitas para el éxito: hacer tus planes teniendo en cuenta el esfuerzo y tiempo necesario y el sentido práctico.

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¿Es preferible no hacer planes?
Hacer planes es muy positivo, incluso cuando algunos de ellos están condenados al fracaso. Seguro que habrá buenos deseos que cumplas y otros que abandones, pero no debes tomarlo como un fracaso, sino como una forma de madurar y de avanzar en la vida. Sólo la ilusión es ya un punto a favor en esos buenos propósitos. Además, algunos quizá encuentren el momento perfecto más tarde.