A la búsqueda del sueño reparador

El 13 de marzo se celebra el Día Mundial del Sueño cuyo lema este año es “Cuando el sueño es reparador, la salud y la felicidad abundan”. Descubre que dormir bien repara tu cerebro.

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La tercera parte de nuestra vida la pasamos durmiendo. Pero no es un tiempo perdido, ya que el sueño es el gran reparador funcional de nuestro organismo. Precisamente este aspecto es el que se quiere destacar durante la celebración, el 13 de marzo, del Día Mundial del Sueño.

Hasta hace muy poco no se sabía qué ocurría mientras dormíamos. Se creía que el sueño tenía unas fases muy claras y concretas. Una de duermevela inicial, otra de sueño profundo y una tercera etapa próxima al despertar en la que se iban recuperando poco a poco las funciones. Sin embargo, gracias a los registros cerebrales, se sabe que esto no es así. Mientras dormimos, se producen una serie de fases que van desde el sueño leve al sueño profundo y que se repiten varias veces durante la noche.

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La primera es un estado de somnolencia; es posible que el individuo se despierte alguna vez, que dé varias vueltas. Empieza a disminuir la presión arterial y la frecuencia cardíaca y respiratoria. En la segunda fase, se puede ver ya una diferencia en las curvas que miden la actividad cerebral; es cuando un estímulo cualquiera hace que su corazón lata más deprisa, como asustado.

En la fase 3 varía la actividad cerebral; se hace más plana y lenta. Se inicia lo que podríamos llamar sueño profundo, que se hace mucho más evidente al pasar a la cuarta fase. Es entonces cuando se dan lo que podríamos llamar sueños anormales como las pesadillas. La actividad muscular es mínima y no se reacciona ante un estímulo exterior.

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En la fase REM sube la actividad cerebral

Después se llega a la fase REM (Rapid Eye Movement), donde la tranquilidad del que duerme desaparece. La actividad cerebral supera muchas veces a la que se tiene cuando se está despierto y los ojos se mueven deprisa de un lado para otro. Sin embargo, el tono muscular es mucho más bajo que el de etapas anteriores. Los estímulos normales no sirven para despertar en esta fase. Las pulsaciones aumentan hasta un 10 % y la respiración se incrementa por lo menos un 20 %. Es cuando los músculos descansan más. Y también el cerebro, porque esa actividad que se registra de la mente se debe a los sueños. En ese momento, se producen las ensoñaciones. En los niños esta etapa dura el doble que en los adultos.

El sueño es pues un estado que no es de desconexión total, ni de pasividad. Hoy se tiene la idea clara de que el sueño en sus distintas etapas tiene como misión fundamental restaurar el cerebro. Y no sólo proporcionar descanso.

Mujeres y mayores duermen peor

Según varias encuestas, las mujeres tienen más dificultades para conciliar el sueño que los hombres. Si el 22 % de las mujeres adultas padece insomnio, el porcentaje aumenta hasta un 35 % cuando llega la menopausia y supera el 40 % cinco años después.

Parece ser que el cerebro modifica las hormonas sexuales y las convierte en psicoactivas. Durante la etapa fértil, el cerebro funciona bajo la influencia de las hormonas esteroideas, que son fundamentales en la regulación del sueño y la vigilia. Así, al disminuir las hormonas antes y después de la menopausia, el cerebro no tiene esa función reguladora y empeora la etapa del sueño.

Con la edad, disminuye la capacidad de dormir. Una persona de 70 años duerme entre cinco y seis horas y de manera fragmentada. En la mayor parte de los ancianos que padecen insomnio, el origen suele estar en enfermedades frecuentes a estas edades como son los problemas respiratorios, cardiacos y reumáticos.

Algunos ancianos o sus familias piensan, erróneamente, que el adormilarse durante el día es normal durante la vejez. Y no tiene por qué ser así. Es más, el hecho de considerarlo normal distorsiona la percepción de la calidad y el tiempo de sueño.

1/3 de la población mundial tiene problemas

Alrededor de un tercio de la población confiesa tener problemas con el sueño. En una encuesta realizada hace un tiempo se pudo concluir que la gran mayoría querría dormir mejor porque:

1. Un 24 % tardaba mucho en dormirse.
2. Un 23 % se despertaba mucho a lo largo de la noche.
3. Un 19 % se despertaba temprano.
4. Un 21 % de la población no estaba contenta con su sueño.
5. Un 8 % de las personas tomaba algún fármaco para dormir.