Ansiedad, un problema femenino

Las mujeres sufren este trastorno un 200% más que los hombres. El motivo principal es la dificultad para combinar la vida familiar con la laboral.

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Un 15 % de las mujeres trabajadoras son víctima del estrés y la ansiedad. Este porcentaje aumenta cuando se trata de madres de familia y disminuye, apreciablemente, cuando se plantea en los varones de la casa. Entre las mujeres que trabajan más de 39 horas por semana, casi tres de cada diez sufren ansiedad, porcentaje que disminuye a una cuando no tienen hijos.

Se puede deducir que el problema comienza cuando la mujer cree que el trabajo toma un tiempo que debería dedicar a la familia, sea cierto o no. Por si fuera poco, hay que añadir el factor hormonal y el papel de cuidadoras que ellas asumen al llegar a cierta edad.
Sensación de preocupación excesiva
La ansiedad puede definirse como una sensación de preocupación excesiva, angustiosa, con miedo hacia lo desconocido, sin una razón lógica. Además, suele acompañarse de otras sensaciones que componen un cuadro complejo: falta de energía, angustia, falta de concentración, alteraciones de sueño…

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La ansiedad puede ser normal en algunas ocasiones como exámenes o viajes pero tiene otras características. La otra, sin motivo aparente, es desproporcionada y, al no tener causa concreta, se mantiene en el tiempo.

Demasiados ansiolíticos
Los síntomas de la ansiedad, que, según su grado, pueden ser más o menos pronunciados, son sudoración excesiva (la más llamativa es la de las manos); aceleración cardiaca, aumento de tensión y bloqueo muscular.

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Para mejorar la ansiedad y el estrés, algunas personas recurren a los ansiolíticos. Los doctores ya han detectado un excesivo consumo de estos medicamentos. Se estima que el 2,5 % de los ciudadanos los consume de forma regular y, un 15 %, de forma esporádica.

Según los especialistas, este abuso se debe a que nuestra sociedad no tolera el fracaso, que nuestra actividad laboral es cada vez más exigente e insegura y nos falta apoyo familiar.

Decálogo para evitarla
1. Siéntate con la espalda recta.
2. Respira profundamente escuchando el sonido del aire. Repítelo cinco veces.
3. Haz algo fácil con las manos. Esto evitará la tensión y la frustración.
4. Come algún plato que te recuerde momentos felices como tu comida favorita de la infancia.
5. Suda. La actividad física es la mejor manera de liberarse del estrés.
6. Viaja mentalmente al lugar más bonito de la Tierra.
7. Evita las pequeñas incomodidades.
8. Para ir a dormir, aparca las preocupaciones.
9. Recuerda lo bonito que te digan.
10. Desconecta varias veces al día. Da un paseo o mira por la ventana.