Mejora tus problemas de articulaciones

Este dolor suele ser consecuencia del uso y desgaste del cartílago, que es el almohadillado que hay entre los huesos, o de las malas posturas.

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En ocasiones, aparecen dolores nuevos que, en un principio, no se pueden achacar a problemas reumáticos sino a situaciones concretas como un mal uso de las articulaciones. Para evitar el dolor, forzamos la postura y eso provoca que un problema que se habría resuelto de forma directa, se convierta en un inconveniente mayor que nos causará un dolor más acusado. Todo dolor tiene un por qué. Y suele ser el primer aviso de que algo no marcha como debe.

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La importancia de calzarse bien

Uno de los primeros problemas que suele causarnos dolor es la incorrecta elección del calzado. Nadie tiene los dos pies iguales ni son de la misma forma. Lo único en lo que muchos fabricantes cambian los zapatos es en su longitud. Y ése es un grave error. Como lo es la moda del tacón alto y la puntera fina.

Tampoco es igual el pie derecho que el izquierdo. Por eso, cuando vayamos a comprar zapatos, debemos probarnos ambos y elegir los que resulten más cómodos al pie más largo. No hay que comprar a primera hora de la mañana sino a última de la tarde porque es cuando los pies están más hinchados y se puede valorar mejor la comodidad del zapato. Comprar un zapato pensando en que “ya lo adaptaremos a nuestro pie” es la fórmula para llegar al dolor. El tiempo no ablanda un zapato rígido ni ensancha uno estrecho. Y si queremos adaptarlo a nuestro pie, nos obligaremos a tomar posturas inadecuadas y estaremos enviando el dolor a otro sitio.

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Espalda, hombro y rodilla, lo que más duele

Así lo señalan los reumatólogos, porque esos dolores son consecuencia del “uso”, del desgaste del cartílago –almohadillado– que tenemos entre los huesos de cualquier articulación. También muy frecuentes son los dolores de partes blandas de origen no traumático, como la bursitis o la tendinitis.

La mujer es la que más sufre estos dolores porque a ella se le destruye el cartílago con más frecuencia que al varón, en una relación de tres a uno. Alrededor de siete millones de españoles mayores de 20 años padece alguna dolencia de este tipo. Con mucha frecuencia, ese dolor surge por un estiramiento inadecuado, una mala postura al dormir o una contractura.

Ejercicio e higiene postural

Practicar deporte es importante pero hay que tener en cuenta que debe haber un calentamiento previo y un estiramiento posterior. Con esto se evitan lesiones y dolores musculares y articulares. Cuando algo duele, está pidiendo descanso.

También es importante mantener una buena higiene postural. Por ejemplo, solemos sentarnos mal en nuestro puesto de trabajo. Nuestra mesa debe disponer de un asiento con respaldo para que la espalda tenga apoyo, los pies deben estar en el suelo y la mesa a la altura de los codos. Además, la obesidad implica una sobrecarga.

Las soluciones más efectivas

En principio, ante cualquier dolor, hay que buscar la causa. Si se puede tratar, como es en el caso de los problemas articulares por alguna inflamación, se trata y el dolor desaparece.

En otros muchos casos no hay más solución que tratar los síntomas: es decir, analgésicos, antiinflamatorios, en algunos casos relajantes musculares, y rehabilitación.

Para mantener la flexibilidad y lubricar las articulaciones, existen complementos de colágeno y ácido hialurónico que favorecen la conservación del cartílago.