Trucos para dormir bien

¿Qué comer y cuándo? ¿A qué hora hacer ejercicio? ¿Cuándo acostarte? Las respuestas a todas estas preguntas te ayudarán a tener un sueño saludable y a evitar problemas de salud.

Los hábitos nutricionales inadecuados, cenar tarde o poco tiempo antes de dormir y la vida sedentaria contribuyen a dormir mal, algo que puede acarrear otros problemas de salud. Los expertos recomiendan dormir ocho horas, que son las que necesita el organismo para regenerarse, aunque las necesidades de cada persona son diferentes.

Lo primero es establecer un ciclo de sueño saludable: no hay que permanecer en la cama si no se tiene sueño, es mejor levantarse e ir a otra habitación a leer, o darse un baño caliente con unas gotas de aceites esenciales relajantes, como la lavanda. También hay que mantener un ciclo regular, acostándose y levantándose siempre a la misma hora en la medida de lo posible.
Ejercicio y luz natural

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El estado del intestino es fundamental para dormir bien. El sistema digestivo posee una gran inervación y produce neurotransmisores como la serotonina –el 95% de la serotonina del organismo está en el intestino–. Ésta interviene en la formación de la melatonina, hormona indispensable para dormir. Alimentos que ayudan a producirla son la avena, las patatas, las nueces, el arroz, el maíz, las cerezas, el vino tinto y los tomates.

Lo más popular

Los alimentos fermentados como los complejos de lactobacilos también deben incluirse porque alimentan la flora intestinal –alcachofas, espárragos, zanahorias, ajo, puerro o cebolla–. Es importante no dormir completamente a oscuras y que sea la luz natural la que nos despierte para que no se alteren los ciclos.

Muchas veces la falta de minerales como calcio y magnesio puede hacer que la persona se despierte tras dormir varias horas y luego que le cueste volver a dormir. El ejercicio físico ayuda. Lo mejor es hacerlo por la mañana o seis horas antes de acostarse.

Prohibido

En las cenas, evita las berenjenas, las espinacas, los quesos, el beicon, el jamón, las salchichas, el chocolate, las papayas y el tomate. Estos alimentos contienen tiramina, una enzima que aumenta la liberación de norepinefrina, un estimulante cerebral.