Salud: ciática, gota, dolor de espalda

La mala higiene postural, los cambios de dieta o el sedentarismo están multiplicando males que afectan a tu salud diaria.

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El sedentario, una dieta poco equilibrada o la mala higiene postural son algunos de los hábitos que, a día de hoy, fomentan la aparición de dolencias que podrían evitarse si nos replanteáramos nuestro modo de vida. Nos referimos, especialmente, a tres enfermedades muy comunes que, en los últimos años, han ido en aumento: la gota, la ciática y el dolor de espalda. La primera aparece como consecuencia de un exceso de ácido úrico en nuestro organismo; la ciática suele producirse a causa de un gran esfuerzo físico y el dolor de espalda, el más frecuente, tiene su origen, en la mayoría de los casos, en los malos hábitos posturales.

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La gota
La manifestación más conocida del exceso de ácido úrico es la gota. Y concretamente, ese ataque doloroso en la articulación del dedo gordo del pie que se llama podagra. Un día, o mejor, una noche, un dolor fortísimo se localiza en el dedo gordo del pie. Y es que el ácido úrico se ha depositado en forma de uratos, auténticos cristales, alrededor de la articulación del dedo gordo. Los cristales se clavan materialmente en la delicada disposición articular. Y como cuerpos extraños que son, movilizan nuestra defensa. Nuestros glóbulos blancos entonces establecen la lucha y es cuando se producen los signos de hinchazón, enrojecimiento y dolor. La preferencia por el dedo gordo del pie se debe a la temperatura y, por eso, las articulaciones más alejadas son las más propensas: el 90% de los ataques de gota se producen ahí. El 10% restante se puede localizar en cualquier otra articulación, aunque el lugar más frecuente, tras el pie, es la rodilla, y después la muñeca. El dolor de la gota es tal que el afectado suele decir que no puede soportar ni siquiera la sábana sobre el pie, y es que casi siempre los ataques se producen de noche.

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La ciática
Es la inflamación del nervio ciático que se manifiesta por un dolor lumbar y se irradia hacia las piernas. Casi siempre está motivada por una lesión discal. El síntoma fundamental es un dolor característico que puede iniciarse de forma brusca, como consecuencia de un gran esfuerzo físico, o progresiva. Cuando se instala de forma lenta va precedido de dolores que aparecen y desaparecen durante períodos muy variables. Suele presentar primero sus credenciales en forma de hormigueos y pinchazos que se intensifican cuando se realizan movimientos de flexión en el muslo. Este tipo de ciática es fácilmente identificable. Basta echarse boca arriba y flexionar la pierna afectada. El dolor se notará como un pinchazo intenso. Es un dolor que parece adosado al nervio en toda su longitud.

Dolor de espalda
Es el más frecuente. Es un dolor que casi siempre podría evitarse, ya que 9 de cada 10 de son de tipo mecánico o postural; es decir, por culpa nuestra. Podría considerarse como un auténtico reto de salud. El 80% de la población lo padece o ha padecido en algún momento de su vida. El mayor grupo de riesgo es la población entre 30 y 50 años. No respeta ni sexo ni profesión. Los especialistas señalan que entre los factores de riesgo ocupa un lugar preeminente el sedentarismo, que dificulta el desarrollo óseo normal de la columna y que conlleva pérdida de fuerza y resistencia muscular, lo que hace que la espalda sea más vulnerable al exceso de carga. Solemos sentarnos mal, y tenemos la costumbre de flexionarnos hacia adelante forzando la columna. Una mesa de trabajo correcta debe disponer de un asiento con respaldo de modo que la mitad de la espalda tenga apoyo. Los pies deben estar en el suelo y la mesa a la altura de los codos. Además, la obesidad implica siempre una sobrecarga.