Hábitos saludables para sentirte bien

Puedes conseguirlo con pautas fáciles pero muy eficaces como activar la circulación, hacer ejercicios de respiración y disfrutar más de los tuyos.

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La alimentación es el pilar más importante para mantener la salud y la energía pero, por muy sanos que sean los alimentos, no menos importantes son los hábitos o las rutinas que incorporamos a diario. Algunos son muy simples y fáciles de hacer pero no por ello menos eficaces. Por ejemplo, es clave pasarse un guante de crin en seco y en ayunas nada más levantarse. Esto permite activar la circulación sanguínea y el sistema linfático, eliminar células muertas y “despertar” el cuerpo.

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Por otro lado, hacer ejercicios de respiración. El pensamiento y la respiración van de la mano, cuando la mente está agitada, la respiración es agitada; y al contrario, si estamos en paz, la respiración es calmada y la fisiología del organismo se equilibra –una respiración normal lleva a los pulmones medio litro de aire y una respiración profunda siete veces más cantidad–.

Además, es muy efectivo en las épocas de más trabajo o estrés parar tres veces al día y hacer ejercicios. Unos muy sencillos son: realizar respiraciones profundas, pero sin que cueste. Inspirar, sin retener forzadamente el aire, y expulsarlo por ambas fosas nasales. Después, inspirar por la fosa izquierda, habiendo tapado la derecha con el dedo pulgar. Exhalar por las dos. Repetir cinco veces. Luego inspirar por la derecha, habiendo tapado la izquierda, exhalar por los dos. Y así otras cinco veces.
Querernos más

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No sólo “alimenta” la comida y el aire; los amigos, la familia, las aficiones y salir de la rutina ayudan a la estabilidad mental. Expresar lo que sentimos es muy importante para no acumular estrés, ya que, si algo nos tensa y no sale por la palabra, el ejercicio o las respiraciones, se quedará en el cuerpo y provocará un desequilibrio. Disfrutar de lo que tenemos, aceptarnos y querernos es clave.

Adiós tensiones

La meditación y pensar en nosotros sin juzgarnos ayuda a liberar las tensiones. Antes o después de la ducha, hay que realizar estiramientos y hacerse una idea de lo que será la jornada. Esto ayuda a adaptarse a las obligaciones del día porque al cerebro le gustan las planificaciones. Para las personas más estresadas hay una respiración ayurvédica: sentarse con la espalda recta y los ojos cerrados; enroscar la lengua para formar un tubo y sacarla para que la punta quede fuera; inhalar por la boca; con los pulmones llenos, cerrada la boca, relajar la lengua y exhalar por la nariz lentamente.