Los males de la primavera

La alergia al polen es el mal más común de esta estación, aunque también nos quejamos de desgana general y picor de ojos.

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En esta época, la alergia al polen es la más común. Sus responsables son las sustancias dentro del grano que, cuando llegan a la mucosa nasal, organizan una auténtica revolución. El cuerpo reacciona para defenderse y libera, entre otras cosas, la histamina. Pero, el organismo del alérgico identifica esa reacción como un ataque. Y el resultado es que provoca más perjuicio que beneficio. Por ejemplo, se contrae el músculo liso y los bronquios se estrechan. Hay también una dilatación de los capilares y abundante secreción de moco.

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Acude al especialista

Lo primero que debes hacer es acudir a un especialista para que se detecte cuanto antes la causa directa de tu alergia. Él será quien imponga el tratamiento adecuado. Hay quien se inclina por una medicación que bloquee la histamina; otros prefieren los antihistamínicos, y también algunos aconsejan empezar un tratamiento de vacunas específicas.

Para evitar los efectos nocivos de la alergia, en casa, pulveriza agua en tu habitación y cierra bien las ventanas. Debes evitar salir al campo porque allí las concentraciones de pólenes pueden ser diez veces más altas que en la ciudad. Evita pasear por donde haya árboles.

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La astenia y el estrés

Astenia es la palabra con la que se conoce a esa desgana que nos invade en esta época del año. Es un trastorno leve al que no hay que darle mucha importancia.

El sector de la población más propenso a padecerla es el de las mujeres que rondan los 40 años y con un alto nivel sociocultural. Uno de los factores que parecen desencadenarla es el estrés. No sólo porque provoca una bajada de las defensas del organismo sino porque la propia tensión genera una sobreexcitación y un cansancio posterior.

Para evitar esta desgana, intenta seguir con tu actividad física y estar al aire libre. Sé regular con tus horarios y que tu alimentación sea energética y con vitaminas.

Cuidado con los Rayos Uva

Con la llegada de la primavera y las buenas temperaturas, queremos ponernos morenos rápidamente para poder lucir brazos y piernas sin ropa. Por ello, algunos recurren a darse rayos UVA en cabinas de bronceado.

•La exposición excesiva a los rayos UVA, sean del sol o de lámpara, es la causa de que, cada diez años, se duplique el número de melanomas. Está demostrado que estos tumores son cuatro veces más frecuentes entre los usuarios de rayos UVA.

•Hay que señalar que la piel tiene memoria y recuerda todas la radiaciones recibidas tanto de sol como de la lámpara.

•Además, se ha instalado la idea de que, si se empieza a tomar color con la máquina, cuando llegue la radiación solar, ya no hace daño. Esto es falso.

Ojos y radaciones

Los ojos también están expuestos a las radiaciones, por lo que es muy importante utilizar protección. Si utilizamos gafas de sol, deben filtrar las radiaciones ultravioleta.

La exposición prolongada sin utilizar ningún tipo de protección puede provocar una pérdida de visión, cataratas o degeneración macular asociada a la edad. Las gafas de sol y una gorra con visera son los mejores sistemas de protección.