Las claves a la hora de salir a correr

Es un hábito saludable cada vez más extendido, aunque últimamente son muchos los que lo practican en ayunas. ¿Quieres saber si es beneficioso? Te damos las pautas, además, para practicarlo sin problemas.

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Correr en ayunas es un hábito que está haciéndose muy popular, pero, dependiendo de la persona que lo practique, puede ser bueno o todo lo contrario. Salir a correr en ayunas hace que se queme más grasa en menos tiempo que si se desayuna, pero si se prolonga demasiado tiempo tanto el ayuno como el esfuerzo que supone salir a correr sin tomar nada, al final, esa quema de grasas puede volverse en contra. En primer lugar, si estás más de 40 minutos en ayunas, el cuerpo tiene que tirar de hormonas del estrés para poder adaptarse a ese ayuno y eso, a la larga, descompensa porque es demasiado esfuerzo, por lo que se puede generar un envejecimiento acelerado. Si se hace alguna vez, no pasa nada, pero si es a diario, el esfuerzo crónico perturba el metabolismo.
 

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Los estiramientos

Por otro lado, al hacer esto tendrás más opciones de picar durante el día, por el efecto rebote que produce haber pasado hambre (no hay olvidar que han pasado unas ocho horas sin comer nada desde la hora de la cena).

Por tanto, si sales a hacer ejercicio en ayunas, lo mejor es hacerlo de una forma moderada, como andar y siempre bien hidratados.
Otra de las cosas que muchas veces se olvida es hacer ejercicios de estiramientos. Esto ayuda a mantener la elasticidad de los músculos, a oxigenarlos, a evitar la pérdida tanto de fuerza en los tendones como de la capacidad de hidratación o lubricación en las articulaciones. Estirar favorece la llegada de sangre y oxígeno a todas las partes del cuerpo. Este tipo de ejercicio también ayuda evitar contracturas posturales y a aumentar el rendimiento deportivo porque previene el endurecimiento muscular.

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Cuidado de pies
Tanto si haces deporte como si no, cuida tus pies a diario. Masajearlos cinco minutos ayuda a descansar mejor, ya que los pies están conectados con todo el cuerpo por canales energéticos. Hazlo caminando sobre una bolsa de guisantes. Esto activará la circulación y fortalecerá su musculatura. Antes de acostarte, mételos en agua con sal quince minutos. Después, sécalos y masajéalos con aceite de almendras o de aguacate. Y un baño completo te relajará si añades unas gotas de hamamelis, lavanda o aceite de romero.