¿Por qué sufren los pies de los adultos?

Siete de cada diez españoles tiene dolor de pies. Aprende a evitarlo con el calzado y los cuidados precisos.

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Según un estudio realizado en el servicio de reumatología del Hospital del Mar de Barcelona, la mitad de los pacientes allí tratados calzaba un número menos del que le correspondía. Parece algo inexplicable pero deja entrever lo poco que nos ocupamos de nuestros pies. Además, la gran mayoría de españoles desconoce que una buena parte de los trastornos más comunes del pie, como pies planos, durezas o callos, pueden corregirse fácilmente y, si se hace, pueden evitarse patologías más graves como las enfermedades de articulaciones y huesos.

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Los problemas de pies afectan al 70 % de la población pero sólo acudimos a la consulta del especialista cuando el dolor es lo suficientemente grande como para impedirnos una marcha normal y correcta.

Hay que comprar para los pies no para los ojos

No somos conscientes de que el calzado es uno de los factores que más influye en los trastornos del pie, sobre todo, en las mujeres. De cada 100 pacientes afectados del antepié, 80 son mujeres y 20 son hombres.

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El problema es que la mayoría de la gente no compra el zapato para los pies sino para los ojos. Solemos comprar con la vista, por lo bonitos que son los zapatos, aunque después el pie se queje.

Afortunadamente, en la vida diaria, eso ya va cambiando y, poco a poco, se va entendiendo que no hay que abusar de determinado calzado como las zapatillas deportivas o los tacones.

En determinadas profesiones, en las que hay que estar muchas horas de pie, existe riesgo de deformación si no se usa el calzado adecuado. Como regla general, podemos decir que no es conveniente, salvo casos muy precisos, el tacón elevado, porque sitúa al pie en posición de permanente extensión de la planta, sobrecargando la bóveda anterior y acortando el arco plantar.

En el caso de las amas de casa, no deberán abusar de un calzado en el cual el pie esté totalmente relajado en el ir y venir durante sus labores. Es mejor un calzado que sujete correctamente el pie.

Una dolencia común:  los juanetes

1. Para las mujeres, los juanetes son el problema más frecuente.
2. Se definen como la “afección del antepié caracterizada por un abultamiento que hace prominencia bajo el pie y que, debido al roce del calzado, origina un bultito subcutáneo que puede llegar a infectarse y ulcerarse”.
3. Suele provocar bastante dolor aunque muchas veces es perfectamente tolerado y quien acuda a una consulta lo hace por un problema estético.
4. Suele aparecer en los años previos a la menopausia. Aunque se atribuya siempre al uso de tacones, también tiene factores genéticos porque muchas jóvenes los padecen y no han tenido tiempo de deformar el pie.
5. No es raro que el juanete vaya unido a otras alteraciones en la forma de los pies como el segundo dedo en martillo (extremo del dedo doblado hacia abajo).
6. Para solucionarlos, si no son muy pronunciados y aún se es joven, pueden ponerse unas férulas de corrección por la noche. También puede recurrirse a la cirugía.

En la tercera edad

Si llevar el calzado adecuado siempre es importante, a medida que cumplimos años, lo es aún más. Cuando llegamos a la tercera edad, debido a la atonía muscular y al relajamiento de los ligamentos, el pie debe ir siempre bien sujeto pero sin que esté apretado u oprimido. Para compensar la dureza del piso del calzado, se puede utilizar una plantilla blanda. Además, la puntera debe ser amplia y redondeada.