Decálogo para consumir pescado

¿Qué nutrientes contiene? ¿Cómo cocinarlo? Descubre cómo sacar el máximo partido a este alimento.

Lo más popular

El pescado se clasifica en azul (salmón, bonito, atún, caballa, arenque, trucha, anchoa...) y blanco (lubina, merluza, rape, dorada…) dependiendo de su contenido graso. Es cardiosaludable, por su contenido en grasas insaturadas Omega 3 (es muy importante ingerir Omega 3 porque nuestro organismo no sabe fabricarlo) y fosfolípidos, que disminuyen el nivel de triglicéridos en sangre, rebajan el riesgo de arteriosclerosis y enfermedades coronarias. También disminuye la tendencia a formar trombos.
 
Proteínas digeribles
Además, el pescado proporciona agua, proteínas, grasa y vitaminas de alto valor nutritivo. En cuanto a proteínas, son más fáciles de digerir que las de la carne. La cantidad de grasa varía dependiendo del pescado (0,64 % de la merluza a un 12% de la sardina) y, aunque también proporciona colesterol, es menos que el del huevo o la mantequilla.

Publicidad

En cuanto a las vitaminas, tiene del grupo B, especialmente B12; A y D. Los pescados magros, al tener menos grasa, también tienen menos vitaminas, pero los grasos tienen gran cantidad de vitamina E.

Ricos en yodo
Son importantes en la dieta porque también proporcionan minerales como el fósforo; calcio en pequeñas cantidades –a excepción de la anchoa, que aporta algo más que la leche– y hierro.

Lo más popular

Aporta menos hierro que la carne, pero se absorbe mejor que el procedente, por ejemplo, de los vegetales o los huevos. El pescado también es rico en yodo, clave para un buen funcionamiento de la tiroides.

En cuanto al consumo, tomarlo con prudencia, especialmente si está conservado a la sal (por las personas con hipertensión).
Además, algunas de sus proteínas pueden transformarse en ácido úrico o provocar alergias.

Para comerlo

La mejor forma de comer pescado azul es a la sal, en papillote, o al vapor, porque así no se destruyen los omegas, tan delicados a las altas temperaturas. Los pescados deben de proceder de aguas frías y salvajes para asegurarnos su buena calidad nutritiva. La sardina, la anchoa y la caballa son los pescados grasos menos contaminados pues se alimentan de plancton (no son carnívoros). Pueden acompañarse de verduras frescas salteadas, al vapor o en ensalada.