Salud: problemas de fertilidad (de ellos)

Según un estudio dirigido por el Institut Marqués, el 18% de las parejas españolas necesita asistencia especializada para tener descendencia. Descubre por qué.

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La mayoría de los jóvenes españoles tienen un semen de calidad inferior a lo que la Organización Mundial de la Salud considera normal, debido a la exposición del embrión a la contaminación industrial. El momento clave se produce durante el desarrollo del testículo fetal, es decir, cuando se pasa de embrión a feto. Una vez desarrollados los testículos, la contaminación ambiental tiene muy poco efecto. Se supone, por tanto, que esa baja calidad seminal tenga una tendencia creciente, ya que la exposición de las madres a los llamados “disruptores endocrinos”, que tienen su base en industrias de todo tipo, es cada día mayor. Ésa es la razón por la que en áreas de fuerte implantación industrial el semen tenga menor calidad que en otras zonas.

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Subfertilidad en más de la mitad de los casos
La Organización Mundial de la Salud establece que el semen normal debe tener un volumen a partir de 2ml, la movilidad debe ser superior al 50% y la concentración de espermatozoides debe ser superior a los 20 millones por cc. Estos parámetros, sin embargo, no se cumplen en las muestras españolas. Por ejemplo, casi un 10% no llega al volumen del eyaculado; prácticamente, la mitad de las muestras no alcanza la movilidad requerida, y el 17,5%, no llega a la concentración considerada normal.

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Teniendo en cuenta esos factores se puede hablar –dice el estudio– de una subfertilidad o calidad seminal anormal en un 57,8% de los jóvenes; es decir, en más de la mitad de las muestras analizadas.
Según la Dra. López-Teijón, directora de la investigación, “el problema se concentra especialmente en ciertas áreas geográficas. Y esa subfertilidad significa que, dependiendo de la edad y de la fertilidad de su pareja, tardarán más tiempo en conseguir un embarazo˝.

La situación
De los tres parámetros estudiados, los especialistas consideran que la concentración de semen es lo más importante no sólo porque es lo que menos varía con la edad, sino por que es el indicador de la futura fertilidad. Cuando la concentración está por debajo de 20 millones de espermatozoides por ml. se producen anomalías en los cromosomas en uno de cada cinco casos, lo cual representa un mal pronóstico de fertilidad en el futuro.
Atendiendo a la concentración, Galicia, seguida de Andalucía y Madrid, es la que comunidad autónoma que presenta mejores resultados, con sólo un 8,5% de sus jóvenes por debajo de los niveles normales de concentración. En el polo opuesto se sitúan Cataluña y la Comunidad Valenciana, donde el 22% no alcanzan los mínimos de normalidad que la OMS establece. En el País Vasco el 18,7% de los jóvenes tampoco lo supera.
 

Las causas
Hasta hace poco se pensaba que las causas podrían estar en el consumo de tabaco, el alcohol, otras drogas, en la vida estresada o en las secuelas de enfermedades de transmisión sexual. Y no. Lo que se ha detectado es que los mayores niveles de escasez de espermatozoides se localizan en las comunidades que han tenido mayor desarrollo industrial en los últimos 50 años. Galicia y Andalucía han tendido ese desarrollo en épocas más recientes. Y Madrid, aunque tiene un alto grado de polución atmosférica, concentra una tasa menor de contaminación industrial. Todo parece indicar que las alteraciones del semen se originan en el periodo embrionario, por exposición del embrión a los disruptores endocrinos a través del cordón umbilical. Esos contaminantes afectan a la formación de los testículos del feto y alteran el proceso de formación de los espermatozoides. La prevención es sumamente difícil. Una gestante no puede retirarse a una zona no industrializada, porque tiene asumidos los contaminantes en su organismo. No olvidemos que se acumulan, señala la Dra. López-Teijón. Lo que sí podemos decir, añade, es que la calidad del semen mejora con la eyaculación; es decir, que a más frecuencia de eyaculado, mejor calidad de semen.

Qué son los disruptores
Son sustancias químicas que actúan como hormonas femeninas o seudoestrógenos. ¿De dónde proceden? Hay restos de fármacos –como la píldora anticonceptiva– o de tratamientos hormonales en aguas residuales que llegan a través de la orina de la mujer y también al tirar por el inodoro la medicación sobrante. La contaminación farmacéutica en el agua es amplia: en grandes áreas hay restos de medicamentos, compuestos clorados, componentes de plásticos, productos de limpieza, etc.