Envejecimiento auditivo

Con el paso de los años, las personas vamos perdiendo sensibilidad auditiva y el ambiente ruidoso acaba pasándonos factura.

Este 1 de octubre se celebra el Día Internacional de las Personas Mayores, y uno de los síntomas más claros del paso de los años es la pérdida de oído. El ambiente ruidoso al que estamos sometidos nos pasa factura y acabamos perdiendo sensibilidad.

Problemas comunes

Del envejecimiento auditivo se derivan dos problemas: la hipoacusia y la pérdida de equilibrio.

A la dificultad para oír –hipoacusia–, hay que sumar que existen tonos que las personas mayores entienden peor; suelen ser los infantiles y femeninos, es decir, los agudos. Hay que tener en cuenta que oímos más las vocales y que, ante quien ha perdido oído, adoptamos la solución casi inútil de elevar el tono cuando simplemente hay que vocalizar.

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Como consecuencia del envejecimiento del aparato auditivo, surge la pérdida de equilibrio. Hay que tener presente que uno de cada tres mayores de 65 años se cae al menos una vez al año.

Lo más grave es que el que no oye se aísla y no participa del grupo social. Se aconseja a los mayores que se tomen el problema de la audición muy en serio porque quien no oye padece con mucha mayor rapidez un deterioro mental.

Lo más popular

La utilización del audífono

Hay más de tres millones de españoles mayores de 50 años que sufren alguna pérdida auditiva. La baja audición, sin que pueda hablarse de sordera, es la patología más frecuente en la tercera edad después de la hipertensión y la artrosis. En la gran mayoría de los casos, el problema podría resolverse con la aplicación de un audífono, pero el 70% de las personas que deberían ponérselo se niegan a utilizarlo.

Aunque la utilización de gafas ha superado muchos prejuicios, todavía se piensa que mostrar deficiencia auditiva es antiestético, o incluso peor que mostrar el audífono, en el caso de que fuera visible, y tiene connotaciones negativas. Esto es porque no se ha difundido lo suficiente que llevar un audífono no es sinónimo de ser sordo, sino de querer oír mejor y de prevenir el deterioro mental.