Salud: cuida tu sonrisa

Un elevado porcentaje de adultos tiene caries, una de las enfermedades más comunes que, si no se trata bien, puede derivar en la pérdida de la dentadura. Descubre cómo combatirla con estos prácticos consejos.

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Los dientes aparecen cuando empezamos a ingerir comida sólida. Es la dentición de leche y suele pensarse que, como es una dentadura de recambio, no tiene mayor trascendencia. Pero es un error grave, porque esas piezas son las que están haciendo sitio a los dientes permanentes.
 

Las caries
Es la enfermedad más común del género humano. El proceso es sencillo. Todo lo que comemos, especialmente las harinas refinadas y algunos azúcares, se va quedando en la superficie de las piezas dentales. Las bacterias que normalmente tenemos en la boca forman una especie de red sobre la superficie, que tiene como misión atrapar algunos gérmenes y, sobre todo, los restos de comida, que les van a servir de alimento propio. Es la placa bacteriana.

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Esas bacterias degradan los alimentos dejando como residuo una serie de ácidos que van a atacar frontalmente la pieza dental. Esos ácidos predisponen el ataque al esmalte, la parte más dura que protege el diente. Si logra perforar ese escudo, el camino queda abierto para los gérmenes. Entran en la dentina, y allí las bacterias están a sus anchas. Tienen todo lo que necesitan para crecer y multiplicarse (calor y humedad). El paso a la pulpa es mucho más fácil, porque no encuentran resistencia. Luego llega el dolor. En ese agujero producido en la pieza, hay una infección que puede quedar ahí, o buscar otro lugar para asentarse.

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Qué hacer
Si tenemos presente el proceso de la caries, parece claro que para luchar contra ella hay tres posibilidades:

-Eliminar de la dieta todo aquello que es capaz de formar la placa bacteriana.
-Mantener siempre limpia la pieza dental.
-Si se forma la placa, tener una esmerada higiene que la destruya diariamente. También se puede ayudar al diente con flúor.

Carrera contra el tiempo
Segundos después de que los hidratos de carbono refinados entren en la boca, empieza a producirse ácido en la placa bacteriana. Y 20 minutos más tarde, el ácido ha desaparecido. Es verdad que el mineral, el diente que ese ácido haya podido destruir, es muy poco y que además con la dieta sana y los minerales que la propia saliva contiene, puede ir reconstituyéndose. Por eso el problema no está en masticar un caramelo, sino que la ingestión de hidratos refinados sea frecuente e intermitente. Desde el punto de vista de la salud dental es mucho peor comer una docena de caramelos espaciadamente que ingerir un kilo de bombones de una sola vez.

Cepillado
El cepillado debe cuidar especialmente aquellas zonas en las que van a acumularse las bacterias. Para saberlo, hay unas pastillas que se llaman “reveladoras de placa”. Se chupan y se disuelven en la boca. Esas pastillas llevan un colorante que tiñe de un color más intenso las zonas en las que hay placa bacteriana. Se utilizan como orientación, porque la placa suele acumularse siempre en los mismos lugares. Por eso, una vez descubiertos, ya sabemos dónde tenemos que insistir con el cepillo. Hoy se aconseja además que los dentífricos contengan flúor. Porque el flúor puede reforzar el diente y aportarle más dureza. También en la visita periódica, el dentista puede aplicar directamente un poco de flúor.

“Sólo” una muela picada
Una caries no es sólo “una muela picada”. Es un foco infeccioso que acumula gérmenes que pueden infectar a distancia. Y de hecho, ojos, senos nasales, pulmón, corazón, aparato digestivo, ganglios, sistema nervioso y articulaciones pueden verse afectados por los gérmenes de esa puerta de entrada.