Los riesgos y peligros de automedicarse

Recuerda que los antibióticos son inútiles contra los virus. Tómalos sólo cuando te los recete el médico y no interrumpas el tratamiento.

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Todo medicamento tiene su dosis y sus horas de ingestión. Si se desea que el principio activo llegue a la sangre cuanto antes, se inyecta directamente. Es la inyección intravenosa. Si se pretende que la absorción sea más lenta, se puede inyectar por vía intramuscular o subcutánea. Cuando el medicamento ha cumplido su función el organismo lo elimina. Muchas veces, por la orina; otras, por el sudor o incluso por el aliento.

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Horario y dosis
Cada medicamento tiene una composición. Y por tanto, el tiempo de acción y de eliminación es distinto para cada uno. Por eso, unos se deben tomar cada 6 horas y otros cada 12, ya que de lo que se trata es de que se tenga una determinada concentración y durante un determinado período de tiempo. Por ingerir más cantidad de medicamento no vas a conseguir una curación más rápida. Establecida la concentración suficiente no es preciso aumentar la dosis. Más cantidad de sustancia activa no aumenta la eficacia y sí la posible toxicidad. Ten en cuenta que muchos fármacos son incompatibles con el alcohol. En el caso de ingerir varios medicamentos, consulta porque pueden interactuar alterando o anulando sus efectos.
Riesgo y beneficio
Al recetar un fármaco se valora la relación riesgo-beneficio. El riesgo podría despreciarse si el beneficio es mayor. Por ejemplo, las molestias de estómago quizás sean despreciadas frente a la posibilidad de eliminar una infección.

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Abuso de medicamentos
Hay infecciones sin tratamiento efectivo porque las bacterias han creado resistencia a los fármacos. Abusamos tanto de ellos, que hemos dado a las bacterias la capacidad de sobreponerse. Además, al sentirnos bien, interrumpimos el tratamiento. Eso hace que las bacterias atenúen su actividad, pero aprenden a luchar contra el antibiótico. Otro error: tomar un antibiótico de amplio espectro, ya que provoca que muchas bacterias se hagan fuertes. Estimuladas por el fármaco o por mutación genética, muchas de ellas desarrollan una enzima que destruye el fármaco. La primera consecuencia es el fracaso terapéutico y, por tanto, la prolongación de la enfermedad.

¿Con la comida o en ayunas?
- Si el médico te indica tomar la medicación con las comidas se debe, posiblemente, a que si la tomas con el estómago vacío puede crear malestar; o si tienes alguna dolencia gástrica, puede agravarse. Por eso, toma los fármacos con las comidas: ni antes, ni después.
- Si la medicación está pautada en ayunas se puede deber a que el estómago lleno puede dificultar su absorción: debes tomarla una hora antes de comer o tres horas después de haber comido.