Salud: comer sano en fiestas

Te contamos cómo aligerar un poco tu alimentación para que estas fiestas, en las que se multiplican las comidas y las cenas de celebraciones, no te pasen factura.

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En estas fechas de excesos tenemos que controlar nuestra alimentación para que no se nos vaya de las manos. Por ejemplo, es más recomendable comer pescado. Sus proteínas son similares a las de la carne y aportan menos grasas y, por tanto, menos calorías.

Elige carne de aves –como pollo y pavo–, conejo o ternera. Son preferibles los trozos magros, y procura retirar la grasa que resulte visible, así como la piel de las aves. Siempre que puedas, utiliza la plancha, la parrilla, el hervido o el horno.

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Utiliza aceite de oliva y evita grasas animales o sólidas: manteca, embutidos, mantequilla, patés, quesos grasos, etc.

El consumo de bollería y dulces debe limitarse. No está justificado elegir alimentos sin azúcar, ya que son más caros y no aportan grandes beneficios. Es preferible comer el dulce tradicional, pero en cantidad limitada.

Algunos consejos
✱Reforzar la flora intestinal a base de yogur es una buena práctica para preparar tu estómago.
✱Frutas, cereales, ensaladas y todo aquello que proporcione fibra es siempre recomendable. La fibra absorbe agua y, como no se digiere, facilita el tránsito intestinal.
✱Haz, siempre que puedas, comidas de pequeño volumen. Muchos pocos en vez de un mucho.
✱Es mejor tomar las carnes a medio día, especialmente si son grasas, y dejar los pescados para la noche. Aunque el estómago no tenga horarios, se digiere mejor durante el día.
✱Si vas a tomar dulce, que sea siempre de postre: comerás menos cantidad. Si se ingieren en ayunas, se asimilará más el azúcar.
✱Antes de una cena que supones que va a ser abundante, prepárate durante el día. Come muchas veces poca cosa (frutas, yogur desnatado, zanahoria pelada. No aportan casi calorías y van a hacer trabajar al organismo para digerir).
✱Cuando estás en casa, al acabar de comer y antes de los postres, un buen truco consiste en ir a lavarte los dientes. Hará que resulte menos apetitoso el dulce y tomarás menos.

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Aligerar las comidas
Es un buen propósito. En principio, no te sirvas raciones excesivas.

Los guisos o sopas elaboradas pueden desgrasarse fácilmente de manera que no pierdan sabor y sí reduzcan su poder calórico. Basta dejar que se enfríen y retirar después la capa de grasa que queda en la superficie.
Aunque al aperitivo se llega siempre con hambre, no tiene por qué convertirse en un primer plato. Procura que sea poco calórico, es decir, poco fruto seco, poco paté, y servir, por ejemplo, tiritas de zanahoria, rabanitos o tomatitos cherry. También hay quien sugiere que una buena idea es servir la comida ya emplatada, con el fin de que no sea tan fácil repetir.

Por último, las guarniciones deberían ser siempre vegetales, ya que además de añadir color y vistosidad, no recargan las calorías.