Psicología: las fiestas navideñas me ponen triste

Para algunas personas, las Navidades traen a su mente y a su corazón mucha más tristeza que alegría. Viven estas fiestas sumidas en un estado de ánimo que poco se diferencia de una depresión: con grandes dosis de melancolía, desgana y amargura que les impiden disfrutar –a veces justificadamente y otras no tanto–, pero que también deberían esforzarse en superar.

¿Qué es lo que te amarga las fiestas? Las causas suelen ser comunes y tienen importancia, lo que sucede es que no nos hacemos ningún favor a nosotros mismos ni a quienes nos rodean sucumbiendo en las amarguras: la ausencia de los seres queridos que ya no están entre nosotros, la de otros de quienes nos separan a veces miles de kilómetros, los recuerdos del pasado y algunas heridas más recientes que no han cicatrizado son hechos que en estas fechas se reviven con más dolor que nunca. 

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Tampoco ayudan mucho a sentirse felices los excesos de la publicidad y los reclamos navideños, en un momento como el que nos ha tocado vivir, en el que miles de familias se van a ver obligadas a limitar drásticamente sus gastos.

Qué hacer por sentirse mejor
Dale la vuelta a lo que provoca tu tristeza para encontrarle algún sentido positivo: gracias al recuerdo de esas personas queridas, ten presente lo que nos queda de ellas y piensa que los problemas y las estrecheces son siempre relativos. Otros están peor.