Salud: cuidado con el alcohol

Un 6% de los españoles sufre problemas con la bebida, y los jóvenes cada vez empiezan antes a consumir alcohol. Cada año, se tratan 165.000 casos por este problema.

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El inicio del consumo de alcohol está en torno a los trece años. La sociedad no tiene una percepción real del riesgo que representa el consumo de esta droga legal. Y prueba de ello es que a uno de cada cuatro varones que acuden por cualquier motivo a un centro de salud se les detecta un consumo excesivo de alcohol.

Los datos sobrecogen. Casi millón y medio de españoles mayores de 16 años tiene problemas serios con esta droga.

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Dicho de otra forma: seis de cada cien españoles tienen dependencia alcohólica en mayor o menor grado. Cinco grandes hospitales dedicados exclusivamente a los ingresos y tratamiento de alcohólicos serían insuficientes, ya que todos los años se producen 165.000 asistencias por este problema. Cuatro de cada cien españoles se emborrachan por lo menos una vez a la semana. Y seis de cada diez mayores de 16 años reconocen que beben de manera habitual.

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Perjudica más a  la mujer
La mujer también se incorpora a la estadística de abuso de alcohol, con el problema de que ella es mucho más susceptible. Ella puede tener un daño hepático más severo que el varón. Bebiendo menos cantidad y durante menos tiempo, tiene unos efectos más nocivos. Si una mujer bebe las mismas cantidades de alcohol que un varón, su sangre absorberá entre un 30% y un 50% más. Y su corazón es dos veces más vulnerable. Ellas necesitan un 60% menos de alcohol para sufrir la misma cardiopatía. Y todo porque además de disponer de menor enzima gástrica, que es la que metaboliza el alcohol, tienen más grasa, lo que facilita la absorción.

El daño cerebral
Uno de los problemas graves del alcohol es el daño cerebral que produce. Cuando hay un consumo crónico, el cerebro se ve atacado por varios frentes: la intoxicación directa, la abstinencia de después, los posibles accidentes vasculares, la embriaguez acusada o silente y la alimentación insuficiente. El alcohol produce un aumento de los ventrículos y de los surcos cerebrales; en otras palabras, aumentan los huecos y disminuye la masa. Esos cambios pueden solucionarse con la abstinencia, pero el restablecimiento es muy lento. Se evidencia en antiguos bebedores que presentan disfunción del conocimiento, dificultades de marcha y fallos en la memoria reciente. También provoca atrofia cerebral y dificultades de lenguaje.