Salud: ¿Somos demasiado limpios?

El exceso de higiene puede resultar perjudicial para la salud, ya que potencia el desarrollo de algunas enfermedades como la alergia.

Lo más popular

No es la primera vez que se cuestiona el abuso de jabones, detergentes y limpiadores de todo tipo. La razón es que el exceso de higiene puede potenciar el crecimiento de las enfermedades autoinmunes. Ante, la cada vez más frecuente, alergia, son muchos los que sostienen que se debe a la inmunodesviación.

Parece existir una relación inversa entre las infecciones en la infancia y la aparición tardía de procesos alérgicos. Es decir, que las infecciones padecidas durante la primera etapa de la vida obligarían al organismo a crear una red defensiva más potente y así protegerían contra las enfermedades alérgicas en etapas posteriores.

Publicidad

Actualmente el niño se mueve en un ambiente bastante aséptico, se le vacuna para evitar enfermedades infecciosas; se esterilizan chupetes y tetinas, se le aísla. Pero esa protección podría desviar al sistema inmune hacia una respuesta alérgica. Es quizá una de las razones por las que en familias donde hay varios hermanos –que se contagian las infecciones– hay menos alergia. Y por la misma causa, quien padece alergia es el primero o el hijo único.

Lo más popular

Limpios sin exagerar
Parece abrirse paso la idea de que esas infecciones de la infancia son las que activan las defensas y logran reclutar anticuerpos que después van a mantener el organismo en plena salud. Pero no ocurre así si rodeamos al niño de defensas artificiales, porque, cuando llegue la infección natural, no sabrá cómo enfrentarse a ella. Aunque esta teoría está asumida por muchos pediatras, no parece generalizarse. Es verdad que debe haber cuidado y limpieza; pero sin obsesiones. Porque el organismo del niño también debe canalizar sus defensas y fijar sus objetivos. El exceso de higiene desprotege al niño. Hay que buscar el equilibrio.

En los adultos
Hoy en día hay cierta obsesión por la higiene, de manera que el que se lava suele hacerlo en demasía. Los dermatólogos coinciden en afirmar que una excesiva higiene perjudica la piel. Ducharse y “refregarse” todos los días, por ejemplo, puede ser excesivo, porque la piel dispone de unas glándulas que segregan una película protectora, el manto. Como además dispone de grasa, se protege a sí misma. Y todo lo que elimine ese manto perjudica la piel. Está claro que el abuso de jabones o de detergentes fuertes elimina esa película protectora y reseca la piel. Los especialistas suelen recomendar emulsiones que mantengan el manto ácido de la piel y que no sólo no perjudican, sino que benefician.