Salud: Roncar es un problema de dos

Es mucho más que algo molesto, ya que esta situación puede estar asociada a la apnea del sueño, por lo que te contamos cuándo estar alerta y cómo actuar.

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Aunque en la mayoría de los casos los ronquidos están asociados a los hombres, las mujeres no son menos. A partir de la menopausia también ellas roncan, aunque suelen ser ronquidos menos potentes y menos pronunciados. En general, puede decirse que casi la mitad de los adultos ronca y muchos lo hacen de forma habitual. Este problema puede llegar a minar la relación de pareja. Los niños, en cambio, salvo que tengan algún problema concreto no roncan nunca.

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¿POR QUÉ SE RONCA?
Intervienen muchos factores. La gran mayoría ronca por la vibración de los tejidos de la garganta. Normalmente, el ronquido se debe a un aumento de tamaño del velo del paladar. El velo se descuelga y hace vibrar el aire de inspiración y espiración. Es evidente que cuando más profundo es el sueño, más se relaja ese velo y por tanto, más posibilidades hay de que se produzca el ruido cuando el aire atraviesa esa zona.
 

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¿LA OBESIDAD VA LIGADA AL RONQUIDO?
Sí. Y es que la anchura del cuello que la obesidad conlleva comprime las vías respiratorias. Los otros factores que más lo favorecen son el tabaco –por la irritación constante de esas mismas vías– y el alcohol –porque incide en el mecanismo específico que produce el ronquido–. El alcohol, no puede olvidarse, es un depresor del sistema nervioso central y una de sus primeras consecuencias es contribuir a la relajación muscular. El velo del paladar se vería más relajado por el alcohol que favorecería así la aparición del ronquido. De hecho, son muchos los adultos que roncan sólo cuando beben.

¿HAY GENTE QUE RONCA SIEMPRE?
Aunque hay mucha diferencia de intensidad, puede decirse que la mitad de la población española padece roncopatía crónica. Parece que los españoles y los orientales tenemos una configuración de la cabeza que favorece la ronquera y el ronquido. Tenemos el paladar, según dicen, de un tamaño superior al normal y ese aumento del velo palatino estrecha el calibre del paso del aire, produciéndose el sonido característico del ronquido.

¿TIENE ALGÚN PROBLEMA AÑADIDO?
La consecuencia del ronquido es la dificultad de oxigenación que comporta. Y también puede ser un indicador de que se padece apnea del sueño.

¿QUÉ ES LA APNEA DEL SUEÑO?
Una buena parte de roncadores lo son porque lo que padecen realmente es apnea del sueño. Se trata de una interrupción de la respiración. Después intentan recuperar el aire y de ahí el ronquido. Pero, claro, como son muchas las paradas respiratorias durante el sueño, en muchos casos se llegan a sumar hasta más de dos horas de una oxigenación inadecuada. Un roncador puede  sufrir entre 200 y 600 paros respiratorios cada noche. Y claro, no hay un descanso normal. Además, tras cada parada, hay una inspiración fuerte con el consabido ronquido.

¿TIENE SOLUCIÓN?
Puede tenerla, pero pasa por un estudio del modelo de sueño del individuo. Para prevenir el ronquido se aconseja, primero, dormir de lado y evitar el consumo de alcohol, sobre todo poco antes de dormir. Y vigilar el peso: la obesidad dificulta el paso del aire. En cuanto a la posible intervención quirúrgica, se trata de hacer dos pequeños orificios en la úvula –la campanilla– con un rayo láser. Así se reduce el tamaño y entonces se impide que vibre, que es lo que realmente produce el sonido.

¿CÓMO DESPERTAMOS?
Sólo un 6% de las parejas se despiertan gracias a un beso, el 48% lo hace de un codazo en el costado y un 12% no empieza el día todo lo bien que quisiera, ya que se despierta con los gritos del cónyuge que les dice: “¿Te vas a levantar de una vez?”. Una encuesta realizada sobre los hábitos de sueño de los españoles señala que sólo el 39% de las personas que son despertadas por su pareja se levantan dócilmente y de buen humor, mientras que los demás o no reaccionan o se vuelven a dormir. Los que peor lo tienen son los componentes del 14% que se pelean regularmente a la hora de levantarse. Son las víctimas del llamado “mal despertar”.