Sexualidad: La importancia del antes y del después

En el sexo, ir al grano es un error imperdonable. Sobre todo la mujer necesita tiempo, delicadeza y ternura para que se despierte el deseo y disfrute la relación.

En el sexo, antes, durante y después nunca están de más las caricias, los susurros al oído y las muestras de cariño al terminar, en lugar de dar un salto para levantarse de la cama o dar la vuelta y comenzar a roncar.

Los preámbulos son lo más importante.
Las relaciones deben ser sin prisas ni agobios, que no se trata de apagar un fuego sino de conseguir encenderlo para que los dos disfrutéis de la experiencia:

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Creando un poco de ambiente.
 A gusto de cada cual, pero alguna insinuación en la cena, un poco de música o un brindis con vino, puede ser un buen comienzo.
Tomándote tu tiempo para los juegos y las caricias en la intimidad. No te cortes, si te gusta algo puedes proponerlo, está permitido pedir y ser atrevidos.

Disfrutando cada momento.
El orgasmo es muy gratificante, pero si recorres el camino recreándote en cada paso, además de alcanzarlo con más facilidad, conseguirás que tu relación y la comunicación con tu pareja crezca en todos los sentidos.

RECRÉATE UN POCO MÁS
La relación sexual no termina con un encuentro concreto, forma parte de tu relación de pareja; cuida el antes y el después. Para conseguirlo te conviene saber lo que nunca debes hacer: no vale la excusa del cansancio, la higiene puede esperar y no es el momento de discutir.