Salud: ¿Por qué nos duelen los pies?

El 80% de la población sufre dolor de pies, en la mayoría de los casos por culpa de las uñas, juanetes o deformidades en los dedos. Te contamos por qué y cómo prevenirlo.

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Descuidamos excesivamente los pies. Quizá, como suele decirse, porque andan por los suelos. Lo cierto es que de todo el organismo, de todos los aparatos, de todos los órganos, son a los que menos caso hacemos.

La mayoría de las personas desconoce que gran parte de los trastornos más comunes del pie (pie plano, durezas, callos) pueden corregirse fácilmente para evitar patologías más graves. Y pese a la frecuencia del padecimiento, apenas un mínimo porcentaje acude a la consulta del especialista, y sólo lo hace cuando tiene dolor suficiente.

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Para dar una idea de la gran paradoja diremos que, en un estudio realizado en el servicio de Reumatología del Hospital del Mar, de Barcelona, se comprobó que el 50% de los pacientes allí tratados calzaba un número menos del que le correspondía. Como consecuencia aparecían durezas y callos en las partes blandas del pie y trastornos en la marcha. Y es que la mayor parte de los ciudadanos no sabe qué tipo de calzado debe usar.

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Sin duda, el calzado es uno de los factores que más influye en los trastornos del pie, sobre todo, en las mujeres. De cada cien pacientes afectados del antepié, 80 son mujeres y 20 son hombres. El problema es que la mayoría de la gente compra el zapato con la vista y no con el pie, aunque después éste se queje.

También es cierto que los problemas en los pies aumentan con la edad. Los problemas más frecuentes –de uñas, juanetes, deformidades– aparecen en la edad madura y la genética tiene un papel determinante en su desarrollo; sin embargo, esos problemas pueden acelerarse por el uso de un calzado inadecuado.

El calzado

•El zapato de punta estrecha y tacón alto es el responsable de la mayoría de los “juanetes”, que técnicamente se llaman “hallus valgus”. Apenas los hay congénitos y, por tanto, se trata de una deformidad adquirida. Uno de los problemas más graves del juanete es que, al sentir dolor, quien lo sufre trata de andar de otra forma y fuerza todo el aparato locomotor. Adopta posturas incorrectas y acaba padeciendo dolor en la espalda, o incluso del cuello. Es el dolor reflejo.

•Se debe huir de tacones muy altos y llevar una suela lo suficientemente flexible.

•Es útil cambiar de calzado con frecuencia. No se vicia el pie y se le permite mayor respiración. No es aconsejable andar siempre con deportivas, por ejemplo.

•Se aconseja  realizar ejercicios como andar de puntillas,  hacer flexiones de pierna y pie, saltar a la cuerda, andar descalzo...

Qué hacer

La Sociedad Española de Farmacia Comunitaria señala que más de la mitad de la población adulta sufre dolor de pies, y por eso ha publicado una serie de consejos de gran interés.

•Es muy frecuente la metatarsalgia, (el dolor debajo de los dedos), la artrosis a partir de los 60 años, la fascitis plantar y los espolones de calcáreo. También inciden el sobrepeso  y la diabetes. Por ella, aunque exista una lesión, puede no sentirse el dolor. Por eso es recomendable la revisión periódica de los pies.

•En cuanto al calzado, lo mejor sería que tuviera suela de caucho, cámara de aire y una buena plantilla interior.

•No es aconsejable utilizar tacón de forma continuada  y, para aquellos que trabajen con zuecos, se recomienda que tengan suela antideslizante, buena plantilla de amortiguación y sujeción trasera, entre otras características.

Niños

Para los farmacéuticos comunitarios, los niños de tres meses a doce años merecen una atención especial, ya que un mal calzado puede provocarles molestias en el futuro. En la edad adulta recomiendan calzados fabricados con materiales naturales, flexibles y con refuerzo trasero. En ningún caso es aconsejable que los niños utilicen zapatos ya usados por sus hermanos.

Hay que dar a los pies la importancia que realmente tienen, utilizar el calzado adecuado y, si así lo aconseja el especialista, plantillas de descarga a medida.

El farmacéutico puede informar de otro tipo de ayudas, como prótesis de descarga, bolsas de frío, etc. Pero hay que insistir en que la mejor prevención está en la elección de un buen calzado.