Hacer deporte en verano: beneficios y riesgos

Solamente el 37% de los españoles practican deporte. Si vas a hacerlo en verano debes tener en cuenta varias cuestiones previas.

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Hacer deporte es siempre recomendable, y en esta estación del año más. Siempre hay que conocer el ejercicio que se quiere realizar y dominar, de manera razonable, su técnica. La segunda cosa que tienes que conocer es tu propio estado de salud, por si no te conviniera dicho deporte. Saber nuestras limitaciones físicas es fundamental.

La actividad física se debe iniciar poco a poco y de forma progresiva hasta llegar a un nivel aceptable. Para a tiempo, sin excesiva fatiga y sin disimular tu cansancio con analgésicos.

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BeneficiosEntre sus beneficios está que los huesos van a aumentar su resistencia y su elasticidad.

También el corazón va a aumentar su tamaño y su potencia bombeadora. Los músculos, por su parte, tendrán más riego y potencia. Los vasos sanguíneos estarán más limpios.

Si se realiza deporte sin una preparación previa, surgirán los problemas.

RiesgosAdemás de las lesiones graves, en diferentes circunstancias, pueden producirse otras leves en un pie o una rodilla, durante los últimos minutos de un partido de tenis o de una carrera. Son frecuentes los tirones, ya que no se puede pretender hacer en quince días lo que no se ha hecho en todo el año.

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DE NIÑOS A MAYORES: Cada edad tiene sus ejercicios

En la primera etapa basta con el juego. En el colegio conviene que elijan el deporte que más les gusta. Deberían hacer un deporte individual, como la natación, y otro colectivo, como el baloncesto. Durante su desarrollo hay que seguir con esta pauta. Hasta los 30 años, el fútbol, el tenis y el ciclismo pueden llenar nuestras horas, después, conviene una revisión médica. A los 40 años, el ejercicio debe rebajarse y a partir de los 50 es mejor optar por la natación. La gimnasia de mantenimiento fortalece los huesos. A las personas mayores se recomienda andar, pero con intensidad baja.

HIDRATACIÓN: La sed, una señal

Para poder realizar cualquier actividad física es necesario estar bien hidratado. En circunstancias normales hay que beber entre un litro y medio y dos litros de líquido al día. Si lo perdemos debido a la actividad física o al exceso de calor, habrá que elevar dicha cantidad de agua hasta, por lo menos, los seis litros. La norma más básica de la hidratación es beber a lo largo de todo el día y cuando se hace deporte, también antes y después de realizarlo. Durante, se debe consumir un litro de agua por cada mil calorías gastadas.